El peor pecado para con nuestras criaturas amigas, no es el odiarlas,
sino ser indiferentes con ellas, esa es la esencia de la inhumanidad.

*George Bernard Shaw
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sábado, 18 de abril de 2009

LA LEYENDA DEL GATO SIAMÉS


Cuenta la leyenda que los gatos siameses eran muy difíciles de obtener y era sólo regalo como un favor especial del Rey de Siam, reino ahora conocido como Tailandia, que mantuvo la raza enteramente dentro de su palacio como el gato real de Siam.Era considerado un animal sagrado. Sus dueños eran de sangre real y/o sacerdotes.El robo de uno de los Gatos Reales de Siam de la Corte Real era castigado con la muerte.
El primer siamés que apareció en Inglaterra fue un obsequio del Rey de Siam a el Cónsul General Británico en Bangkok –Owen Gould- en realidad fue una pareja de siameses y estos fueron exhibidos en Londres, por su hermana, un año después en Palacio de Cristal en 1871 y ellos aparecieron en exposiciones Americanas por el siglo XX temprano.
Entre 1884 y el fin del siglo varios gatos siameses se importaron en este país y fueron registrados. Nacía una raza, show y competencias.Se cuenta que los gatos siameses solían tomar parte de los funerales de los reyes tailandeses. Se los colocaba dentro de la tumba del monarca y cuando salían por un orificio dejado para tal propósito, se decía que el alma del rey había entrado en el gato como parte de su viaje a la siguiente vida.
El Siamés es, quizás, una de las razas de gatos más conocidas a nivel popular. El color del Siamés original era el clásico “seal point” (color foca): puntos castaños y cuerpo color crema cálido. Con el paso del tiempo, los criadores desarrollaron más colores con sus programas de cría, pero llevó mucho tiempo reconocerlos.
Recién en 1931 se aceptó el color blue como una variedad más. En los 50s y 60s se aceptaron los colores chocolate y lilac point y, aproximadamente a mediados de los 60s, se aceptaron los tabby points y los red points. Aún hoy, entidades como la CFA (USA) no reconoce otros colores que los clásicos seal, blue, chocolate y lilac.
El siamés original tenía ojos estrábicos y anillas en la cola. El estrabismo y los nudos (kinks) en la cola son considerados hoy faltas graves, pero alguna vez fueron tan comunes que se tejieron toda clase de leyendas alrededor de ellos.
Una leyenda cuenta sobre una valiosa copa perdida y dos gatos Siameses encargados de buscarla. Cuando ellos encontraron la copa, un gato se quedó para cuidarla mientras el otro regresó con las buenas noticias. El gato de guardia, una hembra, estaba tan angustiada de poder extraviarla nuevamente que ciñó su cola herméticamente alrededor de ella y la sostuvo tan firme que su cola se retorció permanentemente. Y todo el tiempo en que estuvo esperando el regreso del otro gato, miró fijamente la copa pues temía que ésta desapareciera y sus ojos quedaron bizcos.
Otra leyenda cuenta sobre una princesa que, cuando tomaba sus baños, temía que le robasen sus anillos y entonces se los confió a su gato Siamés. Ella puso los anillos en la cola del gato pero, cuando el gato se durmió, los anillos se cayeron. Así que la princesa ató un nudo en la cola del gato para que esto nunca pudiera pasar de nuevo.

martes, 14 de abril de 2009

LOS ANIMALES EN ROLES HUMANOS


Desde que al emperador loco Calígula se le ocurrió nombrar cónsul a su caballo Incitatus, cualquier clase de cosa ha pasado a formar parte de la política cotidiana, teniendo por seguro que muchas veces los animales, si los dejáramos obrar con su debida sabiduría, llevarían las riendas del mundo mejor que nosotros.

A lo largo de la historia, una buena cantidad de criaturitas de Dios tuvieron que desarrollarse en roles tradicionalmente asignados a humanos.

Incitatus efectivamente fue primer cónsul de Roma cuando el emperador de la ciudad Eterna fue Calìgula, y afotunadamente jamás mandó a matar a nadie ni robó el erario, por lo cual fue mucho más honorable que muchos ministros de estado.

No sería el único corcel de la historia en un rol humano, ya que Reckless (Audaz), un caballo que cargaba las municiones en la cruenta Guerra de Korea, fue sargento del ejército norteamericano. De seguro, si Reckless se hubiera dado cuenta de la masacre en la cual estaba participado, ¡hubiera rechazado el "honorífico" grado militar que le estaban asignando!

Traveller, el caballo del general confederado Robert E. Lee, también fue enterrado con honores de capitán de la milicia del sur de Estados Unidos, siendo uno de los equinos más adorados del siglo XIX.

En el siglo XX, Sefton, un corcel integrado a la Caballería de la reina de Inglaterra, se cubriría de gloria al sobrevivir a un atentado del IRA (Ejército Republicano Irlandés) en 1982. Sefton se salvó porque un soldado metió su puño desnudo en su sangrante yugular, y cuando por fin se recuperó lo nombraron héroe inglés. En 1993, murió y fue sepultado con honores a la edad de 30 años.

Viento del Diablo, negro corcel perteneciente al gran sultán otomano Selim I el Adusto, era teniente y recibía paga equivalente a su rango, solo que en avena dorada y cubos de azúcar.

Morcillo, caballo que trajo Hernán Cortés cuando vino a deschincacar México, fue nombrado dios por los aztecas, quienes le recetaban pollo cocido y maíz reventado. Lástima que la dieta le hizo daño y no gozó de mucho tiempo como deidad local.

Los gatos en la historia han tenido toda suerte de roles asignados a humanos. Guillermo de Aquitania, trovador número uno del medievo francés, tras regresar de una cruzada nombró Caballero de la Bacinilla a su propio gordo y borludo gato Manx Gateau "Pudincito", quizás para compensar de que nunca le pudo conseguir una bacinilla de oro al gato a pesar de habérsela prometido cuando ambos partieron en la susodicha cruzada.

No sería el único bardo que le diera cargo a su micifuz, ya que el tambièn galo Juan Alejandro de Normandía ennobleció a su fiel y rojiza Gnat, haciéndola Marquesa del Sena. Dicen las malas lenguas que incluso la reina María de Médicis firmó el documento mediante el cual Juan Alejandro ennoblecía a la mechuda gata, pero esa acta nunca ha podido ser ubicada.

Shaka Zulú, gran monarca guerrero quien unificó a los zulúes, era muy estricto con sus soldados, pero toda la disciplina y cara de gruñón se le iba al diablo al estar con tres de sus coroneles: Khazilimpopo, Kalampopo y Limpopo.

Estos regordetes y rubicundos "militares" con nombramiento en el élite regimiento Fasimba eran los tres gatos abisinios del soberano, y jamás entrenaron nada más que sus uñas y mandíbulas. También eran los críticos y musas titulares de Shaka, quien jamás cantaba en público ninguna de sus canciones originales sin antes someterlas a la aprobación de su trío minino de coroneles. Simón, un gato negro de zapatitos blancos nacido en China, fue tambièn primer grumete del barco Amatista de los ingleses cuando éstos se aferraban a su influencia en China a mediados del siglo XX.

Simón, llamado Gran Navegante, defendió a la tripulación de su barco inglés para cubrirse de gloria mientras Mao trataba de ganar terreno en China, y luego su valentía le ganó la única medalla al valor Dickin otorgada a felino alguno.

Mientras Bill Clinton sudaba a mares por el asunto Lewinsky y el puro extraviado, su gato de zapatitos Socks mantenía la cordura como anfitrión de su propia página web en la cual daba datos históricos de la Casa Blanca, asumiendo con dignidad el rol de Primer Miau de la nación más poderosa del mundo.

Solo le ganaba en aplomo y elegancia, pero en el siglo XV, la condesita Zara, gata titular de nada menos que el patriota rumano Vlad Tepes, más conocido como Vlad el Empalador. Zara tenía entre los tesoros de su cofre un collar que perteneció a una favorita del sultán otomano Bayaceto I y su pergamino que confirmaba su sangre azul.

Perros como el Laddie Boy del presidente Warren Gamaliel Harding, el terrier oscuro Fala del presidente Franklin Delano Roosevelt y el spaniel Checkers del abochornado mandamás Richard Nixon fueron Primeros Canes de Estados Unidos en todo el sentido de la palabra, siendo amados por el pueblo casi tanto o más que por sus propios amos.

Al quedarse Fala extraviado en las Islas Aleutianas, Roosevelt lo mandó a retirar en un destructor de la naviera, mientras que el Checkers de Nixon fue el único regalo que se negó a devolver cuando lo acusaron de haber tragado cantidades navegables de coimas.

Triste sin embargo fue para Laika, la perrita callejera rusa convertida en astronauta, que la hayan mandado al espacio, pues los rusos no presupuestaron su regreso y quedó su pobre cacaste orbitando la tierra.

Algunos elefantes fueron asignados grados militares por sus agradecidos amos. Diat de la valiente reina Nzingha de Ndongo y Matamba era mayor del ejército que luchaba contra los esclavistas portugueses, y Ayed, elefante de combate del aguerrido Tigre de Mysore Tipoo Sultán era capitán de las huestes indias que lucharon contra los invasores ingleses en 1799.

Palomas mensajeras como la Putaine de Luxe y la Goulue que se destacaron en el sitio a París montado por los alemanes durante la Guerra Franco-Prusiana en 1871 fueron llamadas Damas de la República por un agradecido pueblo francés, y en la Primera y Segunda Guerra Mundial el honor de la Medalla Dickin para Valor Animal recayó en palomas de la talla de GI Joe, Paddy, Bel Ami y Mary.

Es indudable que cuando el ser humano o las circunstancias asignan un rol como los antes mencionados a un animal, uno puede tener la certeza que el mamífero o ave en cuestión lo va a desempeñar con una lealtad, gallardía y honestidad como para dejarnos atrás a mil kilómetros a los humanos que querramos equipararnos con ellos.

Es quizás por eso que muchos humanos preferimos la santa compañía de un perro fiel, o la alegría ronroneante y peluda de un gato amable que jamás habla mal de uno o las gracias cacareantes de un gallito Bantam, porque de los animales solo buenas cosas podemos esperar.

(*)Fuente: Cecilia Ruiz de Ríos

martes, 10 de marzo de 2009

EL GATO Y LA FILOSOFÍA


DE HISTORIA Y FILOSOFÍA GATUNA

“He estudiado a una gran cantidad de filósofos y a una gran cantidad de gatos. La sabiduría de los gatos es infinitamente superior”. Esta frase, desparramada a lo largo y ancho de la Web en cada página dedicada a las mascotas, y atribuida al escritor francés Hippolyte Taine encierra para nosotros, amantes de los gatos, y amigos de algunos filósofos que aman a los gatos, un enigma que, al observar a nuestras propias mascotas, se hace presente cada día: ¿Qué encierran los gatos en esa misteriosa, poderosa, cabecita?
Ya decía Leonardo Da Vinci que el más pequeño de los felinos puede considerarse una obra maestra. Pero la admiración del hombre hacia los gatos es mucho más antigua.

En alguna Historia de los Gatos (¿o ustedes creían que era el Hombre el único propietario de la Historia?), leemos que los antiguos egipcios los veneraban como dioses, los griegos se los robaban a los egipcios para comercializarlos internacionalmente ( ¿negocio al que podríamos llamar cat’s trading?), en tanto los romanos los erigieron como símbolo de libertad. Hasta que debido al surgimiento del Cristianismo sus gatunas veleidades de deidades hubieron ser dejadas de lado, y los felinos no tuvieron más remedio que salir a trabajar, siendo requeridos para controlar las plagas de roedores que invadían a todas las ciudades por aquellos tiempos En la Edad Media, los gatos comienzan a ser parte de una gran multinacional, y a desplegar sus encantos por todo el mundo.
La Historia de los hebreos cuenta que el gran Maimónides tuvo una vez una contienda con un grupo de filósofos que habían elegido un conjunto de gatos para entrenarlos y lograr que sus actos fueran semejantes a los de los seres humanos. Los filósofos llamaron a Maimónides para hacer una demostración de sus logros con los gatos: lo invitaron a cenar, en una mesa encabezada por el sultán servida por...los gatos, que muy orondos, salieron de la cocina llevando los platos que contenian sopa caliente. Ante la sorpresa general, Maimónides seguía imperturbable, pero tan pronto como los gatos se acercaron a la mesa con los platos, el sabio abrió una pequeña cartera y de ella salió un ínfimo ratoncito. En ese momento, los gatos tiraron los platos, la sopa caliente se derramó por la mesa de los invitados, y los felinos, olvidando su buena educación, salieron detrás del ratón. De un modo tan simple, Maimónides había dado una lección sobre la esencia: se podía, triunfar en un entrenamiento superficial de los gatos, pero su esencia no puede cambiar: un gato es un gato y, siempre lo será.

lunes, 9 de marzo de 2009

EL GATO EN LA CULTURA GRECORROMANA


En Grecia, el gato no fue muy apreciado, pero para los romanos gozó de una gran consideración, seguramente debido a la honda impresión que les causó la fama de este animal en Egipto.
Antes de nuestra era, los griegos y romanos no conocían las cualidades cazadoras del gato, sino que usaban otros animales para proteger sus cosechas, como los hurones y las serpientes. Pero a partir del siglo I d.C., el pequeño felino se popularizó en estas dos zonas geográficas, y los ejércitos romanos se encargaron de difundirlo por toda Europa en sus conquistas.
De Grecia han quedado pocos documentos sobre el gato (alguna vasija, pinturas murales y bajorrelieves), pero es bien conocida la poca afición que los griegos tenían hacia este animal. A veces lo elegían como animal de compañía, aunque los favoritos seguían siendo el perro y las cigarras (para las que solían construir jaulas minúsculas). En un principio, fueron considerados como un juguete caro que se ofrecía a las cortesanas, un regalo exótico proveniente del país del Nilo.
Los griegos nunca entendieron la veneración egipcia hacia el gato, y la tenían como excesivamente exagerada. Una muestra de ello es el cínico comentario que le hace el poeta griego Anaxándrides a un egipcio:
“Vos os lamentais por un gato enfermo, ¡yo acabaría con él para tener su piel!”.
O el comentario de un tal Timocles (personaje no bien identificado) sobre la deificación del gato:
“¿Qué ayuda se puede esperar de un pájaro o de un perro? Ninguna, ¿no es verdad? ¡Entonces que nadie espere que dirija mis plegarias hacia el altar de un gato!”
Pero aunque en un principio no sentían ningún aprecio por los gatos, poco a poco empezaron a reconocer sus cualidades, y fueron adoptándolo como animales de compañía. Esopo lo asocia a Afrodita, la diosa de la belleza y del amor, y por lo tanto a la figura femenina en general.
Los romanos, sin embargo, apreciaban a los gatos, sin duda por la fuerte impresión que les causó la veneración de que eran objeto en Egipto. Al principio, era un capricho que sólo se podían permitir las familias ricas, pero pronto los gatos se fueron multiplicando hasta el punto de que incluso las familias pobres podían poseerlos.
Y tan de moda se pusieron en el mundo romano, que muchos de los lugares que fueron conquistando llevan en su nombre la palabra gato. Por ejemplo, el condado del gato (Caithness) en Escocia, la ciudad del gato (Katwijk) en Holanda... Los soldados solían llevar gatos consigo en sus campañas militares, y para reponer las pérdidas que sufrían de estos animales se hacían con gatos salvajes de la zona, a los que domesticaban y cruzaban con los suyos.
Según cuenta Plinio el Viejo en su Historia natural, en el siglo I d.C., los gatos romanos eran apreciados tanto por su trabajo protegiendo los graneros, como por su belleza y por su carácter independiente.
Durante la época imperial, y gracias al carácter sincrético de la religión romana, el culto de Diana cazadora fue asociado al de Bastet. Esta es la razón de que el culto a Bastet sobreviviera hasta el 392 de nuestra era, año en que el emperador romano Teodosio se decantó por el cristianismo como única religión del imperio, y prohibió todos los cultos paganos. Pero para esta época, el gato ya estaba fuertemente asentado en toda Europa como animal de compañía.
Parafraseando a Plinio el Viejo, se puede decir que In catto veritas :) , y así el gato supo ganarse el corazón de griegos y romanos.
(*)Fuente: El gato, volumen 5. Editorial Planeta-De Agostini, S.A., Barcelona, 1994.

viernes, 6 de marzo de 2009

EL ORIGEN DE LA PALABRA "GATO"


A lo largo de la historia, el gato doméstico ha recibido diferentes nombres. Sin embargo, la auténtica etimología de la palabra “gato” no se conoce con exactitud.

En Egipto, cuna del gato doméstico, el nombre del gato es una onomatopeya de su voz: myeou es denominado el gato macho, mientras que la gata hembra recibe el nombre de techau. Partiendo de esta palabra, los antiguos coptos acuñaron el término chau.

El historiador griego Herodoto (siglo V a.C.) llamó al gato ailouros, de aiolos, móvil y oura, cola, es decir: de cola móvil. Sin embargo, pronto entró en escena en el mundo griego el término galê, usado como “cazador de ratones” o “comadreja”.

En la antigua Roma, felis era el nombre del gato salvaje, y de su raíz derivala palabra “felino” y todas sus derivadas. Posteriormente, apareció en el mundo latino una nueva palabra para denominar al gato: “cattus”, acepción que se considera hoy en día (DRAE) la más plausible para el verdadero origen de la palabra gato. De cattus proceden la mayor parte de las versiones de la palabra gato en las lenguas indoeuropeas:

cat en inglés
Katz en alemán
kat en holandés
gatto en italiano
gato en portugués
chat en francés

¿De dónde surge esta palabra? Existen dos teorías al respecto. Una de ellas sostiene que cattus procede de una antigua lengua africana u oriental. La otra afirma que su origen es celta. En cualquier caso, se acepta como seguro el hecho de que nuestro gato doméstico actual es llamado así desde el siglo IV d.C.

(*)Fuente: El Gato, Ed. Planeta de Agostini

martes, 24 de febrero de 2009

BUDA Y EL GATO


La última escena
La escena final es de gran poder. Se le ilustra en un hermoso bosque, entre árboles de sala, altos y delgados, que sostienen, cada uno, una corona de hojas verdes y anchas, de entre las que sobresalen grandes flores blancas. Al Buda se le pinta recostado sobre su lado derecho, rodeado por sus discípulos. Sus seguidores más cercanos están sentados y llevan hábitos color azafrán. Cae una lluvia de flores. Asimismo, están presentes todo tipo de personas: brahmanes, príncipes, ministros, ascetas, adoradores del fuego, comerciantes, campesinos, mercaderes, además de muchas especies de animales: elefantes, cabras, venados, caballos, perros, ratones y pájaros, que se han reunido para despedirlo. En lo alto, dioses y diosas completan la escena. Las representaciones artísticas de este episodio dejan entrever un evento de significación universal, presenciado por todos los seres.
El estado de ánimo general es de tristeza. Hasta los animales están llorando. Los únicos que no lloran son algunos discípulos, sentados muy cerca del Buda y un gato. Los discípulos más próximos permanecen tranquilos. Son capaces de percibir más allá del cuerpo físico y saben que el cambio del nirvana al parinirvana no es un cambio.
Conmemoración del parinirvana del Buda
Esta escena la conmemoran los budistas cada año en febrero, como el “día del parinirvana”. Es una celebración donde se aprecian el ejemplo y la enseñanza del Buda. También se reflexiona sobre la muerte, como un aspecto intrínseco de nuestra naturaleza. El parinirvana del Buda nos recuerda que debemos renovar nuestra práctica de meditación por completo, reconociendo la realidad de la muerte, siempre presente. Es importante aseguramos de que el recuerdo de la muerte no debe conducirnos a una actitud mental depresiva e insana. La mente debe estar tranquila. Es imprescindible tener valor, pero también es necesario sentir una paz interior. Contemplamos la precariedad de la vida y comprendemos que la muerte puede ocurrir en muy diversas circunstancias. Ni la salud ni la juventud son garantía de larga vida. No existe un patrón de condiciones específicas que nos mantenga a salvo. La muerte no se rige de acuerdo a ciertas condiciones. No hay una hora o temporada en la que podamos estar seguros. Realmente no existe una barrera entre nuestra persona y la muerte, a ninguna hora y en ningún lugar. Por lo tanto, éste puede ser un tema de reflexión bastante sobrio.
Todos, sin importar cuán grandiosos, distinguidos, nobles o famosos podamos ser, todos moriremos. Los grandes personajes de la historia han muerto. Podemos tener la certeza de que no escaparemos de la muerte. Un día tendremos que devolver al universo los elementos que con frecuencia pensamos que son nuestros. Algún día todos, incluso el Buda, tenemos que morir.
(*)Fuente: Sangharákshita, Quién es el Buda, extracto del capítulo 8, Fundación Tres Joyas. Adaptación: Oscar Franco. Corrección: Dharmachari Upekshamati.

sábado, 21 de febrero de 2009

EL GATO EN ASIA


En China, el gato fue conocido a partir de la época de la dinastía Han, hace unos 3000 años, es decir, poco después de Egipto. Era un animal de compañía que solía reservarse a las mujeres, y a veces se le atribuyó el poder de atraer la mala suerte. Paradójicamente, también se le suponía la cualidad de alejar a los demonios gracias a sus ojos, que brillan en la noche. Según decían, Li – Show, divinidad silvestre, tenía incluso el aspecto de este felino. En el siglo VI d. C., el gato llegó a Japón, pero no se introdujo realmente en ese país hasta el año 999, a raíz del decimotercer aniversario del emperador Ichijo. A veces benéfico y cómplice, con su pelaje de concha de tortuga, a veces maléfico, con su cola bifurcada, el gato tuvo tanto éxito en Japón que una ley del siglo XVIII prohibió encerrar los ejemplares adultos y comerciar con ellos. Al igual que en Egipto, también fue venerado en la India, donde Sasti, diosa de la fecundidad, tomó apariencia de una gata. Quizá se trataba de la versión hindú de la egipcia Bastet.
*CONTINUARÁ....

lunes, 15 de diciembre de 2008

EL GATO, ESE ANIMAL MISTERIOSO


Los seres humanos tenemos predilección por dos razas de animales de compañía bien distintas. De los perros todos conocemos sus cualidades, su nobleza, el afecto que llegan a coger por sus propietarios... en cambio, al referirnos a los gatos, por mucho que lleguemos también a quererlos y apreciarlos, nos cuesta más aceptar el hecho de que son más independientes, más 'rebeldes' y difíciles de domesticar... tanto es así, que suele decirse y con toda razón, que son los felinos los de elegir a quién quieren tener por 'amo', y no al revés.

Pero hay más, mucho más. Los gatos poseen cualidades sorprendentes, facultades y poderes que mucha gente ignora. Son unos animales realmente misteriosos y, a la vez, fascinantes.
Casi todos los que poseen una mascota reconocen que en más de una ocasión se comportan como si intuyeran lo que van a hacer o qué va a pasar. Un ejemplo histórico sobrecogedor es el de Sir Winston Churchill, que se encontraba enfermo y en cama atendido por sus médicos. Una noche, cuando ya estaba fuera de peligro, su gato empezó a maullar para salir de la habitación. Al día siguiente el mandatario ameneció muerto. El gato había presentido su muerte mejor que los doctores.

Sentidos más desarrollados
Es cierto que los animales tienen algunos sentidos más desarrollados que los humanos; los perros tienen 40 veces más células olfativas, y su rango de sonidos audibles es mucho mayor, además de poder orientar sus orejas, aunque su vista no le permite identificar un objeto inmóvil a más de 300 m. si no lo puede oler. Con los gatos sucede igual, aunque éstos usan más su sentido del tacto a través de sus bigotes.
Otros animales poseen otros no menos curiosos sentidos, como el fino oído de los delfines, que puede escuchar el latido del corazón de una persona para determinar su estado anímico o para "ver" objetos en tres dimensiones ocultos a su vista. Su elevada inteligencia además les permite tener un sonido concreto (como un nombre) para identificar a cada uno de su especie.
Son muchos los sentidos que poseen los animales, y en especial nuestras mascotas; sin embargo los que conocemos no pueden explicar ciertos comportamientos: no es raro que un gato intente descolgar un teléfono que suena sólo si es su amo el que llama, o que estos posean un sentido de orientación tan fino que se han dado casos de felinos que han recorrido 3.500 Km. para encontrar a su amo. También se conoce el caso de una tortuga que sabía cuándo su ama le iba a dar de comer sin que ésta pronunciara una sola palabra, bastaba con que lo pensase. Algunos perros saben cuándo su amo está en peligro y se ponen tristes o saben cuándo va a llegar a casa incluso en horas poco habituales. No es extraño que en la antigüedad se les atribuyeran poderes mágicos o que se venerara a los gatos en Egipto.
No todos los fenómenos son inexplicables: las sensibles patas de un gato pueden predecir un terremoto y al oír las palabras 'veterinario' o 'vacaciones' ya saben lo que le espera y actúan en consecuencia. Son también muy sensibles a los fenómenos eléctricos y barométricos, de modo que pueden predecir en cierta manera el tiempo. Los científicos no se ponen de acuerdo en torno a los fenómenos inexplicables, pero los más desinhibidos apuntan a que los animales pueden detectar campos energéticos invisibles para nosotros, que hemos perdido esta facultad por el desuso.
Muchos autores se han referido a estos animales y escrito fascinantes historias de gatos telépatas, clarividentes o dotados de habilidades que escapan a cuanto conocemos del mundo animal y que han sido estudiadas en laboratorio. Por ejemplo, su facultad, como la de algunos perros, de localizar y encontrar a sus dueños tras haber recorrido largas distancias, sin encontrarse explicaciones de cómo pudieron hacerlo. Incluso hay gatos cuya lealtad va más allá de la muerte. Se han dado casos de morir sus dueños y, tras ser enterrados, en ocasiones a bastantes kilómetros de su casa, los felinos se dirigieron hacia la tumba (sin que nadie sepa cómo pudieron localizarla), para darles el último adiós o, incluso, para permanecer de por vida en el cementerio, sin que los familiares de los difuntos pudieran sacarles de allí. Y también se cree que su sensibilidad psíquica les permite detectar la presencia de fantasmas o espíritus... lo que contribuye más aún a acrecentar la aureola del gato como uno de los animales mágicos por excelencia.
Divinizados por los egipcios
Como ya hemos señalado, el gato es un animal misterioso y fascinante. Los antiguos egipcios, pueblo eminentemente agricultor, veían en ellos a los defensores de sus graneros, al mantenerlos libres de ratas, y llegaron a divinizarlos, conservándolos en los templos y enterrándolos en los hipogeos, cuidadosamente embalsamados. Para ellos era el animal representativo de la diosa Pasht, denominada también Bastet. Su mirada enigmática les hizo ver en él una manifestación del supremo principio divino: el Ojo Solar. De ahí que le llamaran mau, término que, además de estar derivado de sus maullidos, para los egipcios significaba también ojo. En el delta del Nilo fundaron la ciudad sagrada de Bubastis, para honrar a los gatos y a su diosa, enterrándolos allí.
El gato enroscado sobre sí mismo era para los sacerdotes egipcios símbolo de la sabiduría y la meditación. Para todos, representaba el espíritu del bien, el amor, la maternidad y la fertilidad. Era el símbolo animal de la trinidad formada por la madre Isis (de la que Bastet es una manifestación), su esposo Osiris (nacido de la gata sagrada Nout) y su hijo Horus y, al igual que ellos se enfrentan a Seth, símbolo del mal, se representa al gato combatiendo a Apophis, la serpiente-dragón de las tinieblas. La ley egipcia condenaba a ser lapidado por la multitud a quien matase voluntariamente a uno de ellos. En los incendios, la preocupación principal era salvar al gato. Si moría, se untaban con sus cenizas, guardaban luto, se rasuraban las cabezas, depilaban sus cejas y mantenían prolongados ayunos durante las ceremonias fúnebres.
El gato salvaje era también el animal de Freya, diosa nórdica del amor y la belleza. Fue consagrado a la diosa griega Afrodita y asimilado a la Diana romana.
Asociados con brujas
En cambio, durante la Edad Media se lo asoció con brujas y diablos. En 1022, los teólogos consideraban al gato una de las manifestaciones principales del Espíritu del Mal, junto con el sapo, el macho cabrío y el perro. Frank Donovan, en su "Historia de la brujería" (Alianza Editorial, Madrid,1978), afirma lo siguiente:
"...Los animales desempeñaron también su papel en la brujería como "familiares": eran duendes o demonios en forma de bestezuelas que ayudaban a las brujas en su magia nefanda (...) En la fantasía brujeril, el gato negro es el familiar más frecuente, pero originariamente el diablillo podía ser cualquiera de los numerosos animalillos, incluso los más extraños (...) Los familiares tenían de hecho un fundamento en las mascotas de las viejas solitarias, la mayoría de las cuales eran acusadas de brujas. El criar animales como mascotas domésticas no fue costumbre corriente en la Edad Media. En Europa, los gatos no llegaron a domesticarse de manera generalizada hasta el siglo XVII. Cualquier mujer que acariciara un gato o le hablara, o tuviera un cuervo domesticado, era mirada por sus vecinos con tal extrañeza que sólo esto podía ya suscitar la sospecha de que fuera bruja..."
La elevación del gato a la categoría de familiar favorito se debió probablemente al lugar que ocupara en la religión primitiva. Los gatos fueron sagrados en Egipto, donde se les asociaba con Hator, la primitiva diosa vaca, y posteriormente se les consideró reencarnaciones de Isis, la diosa madre. En otros países, el gato se asoció con la luna, considerada como la virgen-madre. En esta acepción, el gato se autogeneraba; de ahí la supersticiosa creencia de que los gatos tienen siete vidas. En los tiempos antiguos, la figurita de una gata con sus gatitos formaba parte del ajuar de la novia: era símbolo mágico de la fecundidad (...)

De acuerdo con el principio según el cual cada nueva religión transforma las deidades de las religiones anteriores en demonios, el gato, que había estado asociado con la diosa madre, se convirtió en un animal maligno o agorero bajo el cristianismo, compañero idóneo de las brujas. En las ceremonias del cristianismo primitivo, se azotaba a los gatos los martes de carnaval y se les quemaba vivos en cestos repletos los Viernes Santos. Con motivo de la coronación de Isabel I de Inglaterra, se sacó en procesión una efigie de cestería representando al Papa, llena de gatos, y luego la quemaron solemnemente sobre una pira. Los protestantes que perpetraron esta atrocidad pretendían que los alaridos de los gatos eran el lenguaje de los demonios dentro del cuerpo del Santo Padre..."
Aún hoy, en nuestros días, en algunas regiones de Hungría (tierra, por otra parte, famosa por las supersticiones y creencias en seres sobrenaturales, tales como los vampiros y los hombres-lobo), se cree que las brujas se transforman en gatos negros para llevar a cabo sus "maldades".
Los marineros, por el contrario, han estado siempre convencidos de que, además de cuidar de la carga y las provisiones, protegen al barco de las tempestades, levantan el viento y actúan como amuletos. Viendo que se lava siempre, lamiéndose continuamente, se convencieron de que era el único animal que no portaba gérmenes y lo convirtieron en su animal predilecto, tanto a bordo como en sus hogares, en tierra.
Cualidades mágicas
En el Islam, la tradición lo considera un animal favorable (ya que contaba con el aprecio de Mahoma), siempre que no sea negro. Un gato negro posee para los islámicos cualidades mágicas, y se comen su carne para librarse de un conjuro, creen que su bazo detiene la menstruación en la mujer y que con su sangre pueden escribirse poderosos hechizos y sortilegios. En Extremo Oriente le consideran también mágico. En la India es muy respetado, pues simboliza la beatitud del asceta, por su aparente indiferencia ante todo cuanto le rodea. Para los chinos es benefactor y signo de buena suerte, pero también le sacrificaban y sepultaban para garantizar buenas cosechas.
En cambio, para los japoneses, a pesar de apreciarle por los servicios que presta cazando ratones, es considerado un animal de mal augurio, capaz de matar a las mujeres o de adoptar su forma, igual que otros animales sobre los que se han entretejido numerosas leyendas, como las raposas o las zorras, que se metamorfoseaban en mujeres, y viceversa. Los brujos y curanderos africanos confeccionaban sus saquitos para portar medicinas y ungüentos con pieles de gatos salvajes. Los indios norteamericanos le consideraban sagrado y no podía ser matado salvo para fines religiosos y observando unos ciertos rituales.
Como vemos, el gato se diferencia del perro u otros animales domesticados por sus excepcionales características y por su extraordinaria historia, lo que le convierte en un animal mágico y misterioso por excelencia.
Música en los bigotes
Los científicos han realizado descubrimientos sorprendentes sobre estos felinos. Por ejemplo, ahora se sabe que sus bigotes son órganos sensoriales. El felino no puede percibir notas musicales a través de ellos, pero la música ha servido a un grupo de científicos alemanes para realizar una serie de curiosos experimentos. Han llegado a la conclusión de que las ondas musicales, que se traspasan a un pelo del bigote de un gato, son captadas y acumuladas por los nervios táctiles. Consiguieron volver a convertir en música las corrientes nerviosas y constataron que se repetía la melodía e incluso que era posible reconocer determinados instrumentos. La transmisión del lenguaje, por el contrario, es mucho más limitada, y si bien se oía el ritmo y la melodía de una frase, no ha sido posible percibir palabras, aunque la Sociedad Alemana de Investigación no descarta continuar con nuevos experimentos.
Asimismo, los gatos eligen para descansar, además de los lugares cálidos y confortables, puntos donde exista una fuerte intensidad energética, en los cuales se recargan. Esas energías no siempre son favorables para los seres humanos, por lo que puede decirse que se comportan como "esponjas" que absorben y purifican las influencias de su entorno.
Durante siglos, ha sido creencia generalizada en muchas partes del mundo que los gatos son capaces de pronosticar, comportándose de un cierto modo, cuándo va a llover o incluso cuando se avecina un terremoto. Ello puede explicarse por una hipersensibilidad a los cambios meteorológicos o los disturbios magnéticos. Se han observado casos de gatos que parecen conocer inexplicablemente la hora y el día en que van a suceder ciertos acontecimientos. También se da por seguro que su sensibilidad psíquica les permite detectar fantasmas, reaccionando ante apariciones que eran percibidas simultáneamente por humanos o en habitaciones de casas encantadas, donde los investigadores sentían descensos bruscos de temperatura que los termómetros no percibían y en cambio eran detectados también por los felinos. En la Segunda Guerra Mundial, habitantes de muchas ciudades que vivieron el conflicto (como Londres o Berlín) aprendieron a utilizar a los gatos como sistema de alarma cuando iba a producirse un bombardeo. Antes de que los aviones fueran detectados por los radares, los pelos de estos animales se erizaban y corrían hacia los refugios. Gracias a ellos se salvaron tantas vidas humanas que los gatos fueron condecorados por el gobierno británico, finalizada la contienda, en una solemne ceremonia.
La gata que se volvió azul
Un fenómeno extraño relacionado con los felinos fue hecho público por la agencia soviética de noticias 'Novosti'. Galina Kucherenko, trabajadora del aeropuerto de Odesa (URSS), un domingo que se dedicaba a arreglar su apartamento, de repente oyó una voz procedente "de ninguna parte". La voz le ordenó: "Ponte el abrigo y vamos". La mujer obedeció y salió a la calle. La siguió su gata Murka. Una vecina que la encontró en el camino iba a hablar con Galina pero ésta, cual una sonámbula, pasó de largo sin mirarla siquiera. La vecina volvió la cabeza para mirar a Galina, mas ya no vio a la mujer ni a la gata.
Según dice la propia Galina Kucherenko, salió del estado de "sonambulismo" también de golpe. Se vio rodeada de un mundo azul. Los edificios que veía a su alrededor eran de este color, lo mismo que las flores, como las rosas. Al mismo tiempo, oía una música suave y agradable. De repente, oyó decir: "Basta. Es hora de regresar a casa". Después, ya no recuerda lo que le pasó. De repente, se vio al lado de su domicilio.
Se podría ser escéptico respecto a esta historia -termina diciendo la agencia 'Novosti'- si la gata Murka no hubiera cambiado de color. Antes era pinta y, después de la aventura, es azul
Felinos literarios
Uno de los relatos de horror y misterio que más me entusiasmaron en mis años de adolescente - y todavía hoy es uno de mis favoritos- es el titulado "La Virgen de Hierro", de Bram Stocker, el inolvidable autor de "Drácula" y otras historias igualmente alucinantes, como pueden ser "La guarida del gusano blanco" o "La casa del juez".
En "La Virgen de Hierro" (la edición que poseo es el número 22 de la Biblioteca Oro-Terror de Editorial Molino, Barcelona, 1969), Stocker narra el viaje en luna de miel de un joven matrimonio a Nurenberg, acompañados de un amigo. Paseando por la ciudad, y mientras esperan la hora de poder visitar la famosa Torre de la Tortura, les ocurre un siniestro incidente.
El amigo ve una gran gata negra jugando con su hijo, junto a los muros de un jardín. Para "ayudar" a la diversión gatuna, Hutcheson (así se llama) coge una piedra de mediano tamaño y, desde lo alto del muro, se la tira a los animales. Pero con tan mala fortuna, que el guijarro cae de lleno sobre la cabeza del gatito, aplastándola. La madre gata reacciona con maullidos de dolor y de rabia y trata de escalar el muro hacia sus agresores, pero no puede conseguirlo. El matrimonio, en especial la joven esposa, quedan profundamente afectados, pero no así su acompañante, quien se jacta de ir armado y declara no tener el menor temor al animal. Más tarde se dan cuenta de que la gata les sigue a distancia, pero acaban por no hacerle caso y continúan con su paseo por la ciudad.
Un rato más tarde, el suceso parece haberse olvidado. El matrimonio y su amigo tienen la ocasión de ser los únicos visitantes, a esa hora de la mañana, de la Torre de la Tortura, y el guardián les permite un examen más minucioso de las estancias y los objetos de aquel lugar sobrecogedor, que Stocker se complace en detallar: espadas de verdugos, cepos, sillas de púas, potros, guantes, argollas, yelmos de acero, garfios y otros muchos "aparatos de tortura del hombre contra el hombre y cuya vista hacía a uno encogérsele el corazón". Aunque el instrumento que centraba el interés de la cámara era el aparato conocido como la Virgen de Hierro. El ingenio, puesto de pie en el centro de la estancia, tenía una tosca figura humana y la semblanza de un rostro femenino, grabado en la frente por su fundidor. Sujeta por una cuerda, una polea y unos goznes, la parte frontal podía girar y abrirse. En su interior había "numerosas y largas púas, cuadradas y macizas, de ancha base y aguda punta, colocadas de tal modo que, al cerrarse la puerta, las superiores atravesaran los ojos de la víctima y las inferiores su corazón y órganos vitales".
La joven esposa, Amelia, se asusta ante esa visión y la impresión recibida le produce un desvanecimiento. No así Hutchinson, quien se jacta de su valor y de sus experiencias como explorador y aventurero y asegura querer meterse "un minuto en esta cajita para ver qué tal se siente uno en ella". Toda insistencia en convencerlo de lo contrario es inútil. Habla con el guardián, le da una suculenta propina y, por si faltara algo para la 'puesta en escena', se hace atar de pies y manos hasta que queda "absolutamente indefenso e inmóvil en su voluntaria prisión". Desde allí, Hutchinson pide al guardián del recinto que, sujetando la cuerda y controlando la polea, deje cerrarse la puerta de la Virgen de Hierro muy despacio, hasta que le avise.
El clímax de este sobrecogedor relato llega cuando el joven matrimonio ve, agazapada y oculta en un recodo de la estancia, a la gata negra. De un salto, el animal se planta delante del ingenio de tortura. "Sus ojos despedían llamas de ferocidad, su pelaje se había erizado y su cola chasqueaba contra el suelo". Hutchinson la ve también, y, temiendo que se abalance sobre él, atado e indefenso, advierte al vigilante que no deje de sostener la cuerda, al tiempo que pide a éste o a su amigo, ocupado en atender a su asustada esposa, que alejen al animal de una patada.Pero antes de que nadie pueda hacer nada, la enfurecida gata salta. Sin embargo, no lo hace sobre el autor de la muerte, pocas horas antes, de su hijito. Al contrario, con una especie de maullido infernal, se precipita sobre el rostro del guardián. Al recibir el feroz arañazo, éste suelta la cuerda que sujetaba la puerta de hierro y la masa metálica se cierra, llevada de su poderosa inercia. "Y entonces las púas hicieron su macabro trabajo"...

domingo, 30 de noviembre de 2008

ANÉCDOTAS HISTÓRICAS DE GATOS


MOMIAS DE GATOS
Hace apenas sesenta años, se descubría en Egipto central, en Beni Hassan, un verdadero cementerio, donde trescientos mil gatos embalsamados y momificados dormían desde hacía milenios. ¿Cuál fue el destino de este extraño y precioso descubrimiento?
No habiendo ningún arqueólogo presente para detener ese vandalismo, se lo destruyó neciamente y su pérdida es irreparable. Hubiera bastado con conservar al azar una centena de esos gatos para que hoy supiéramos cuál era el color, la textura del pelo de los primeros gatos. Hubiera bastado con poder extraer la media para tener la idea aproximada de su tamaño. Por un pasmoso concurso de circunstancias, se apiló ese montón de gatos en la bodega de un barco que partía hacia Inglaterra y se lo vendió ...como abono!!
El profesor W.M. Conway, en el English Illustrated Magazine de la época, ha proporcionado todas las precisiones acerca de este crimen inexcusable...Veinte toneladas (veinte mil kilos de gatos egipcios admirablemente conservados) fueron de ese modo transportados hasta Liverpool y la casi totalidad, vendida a los campesinos al precio de cuatro libras la tonelada, fue mezclada a la tierra inglesa como el más prosaico de los estiércoles...!
EL GATO COMO ESTRATEGIA MILITAR
Cuenta la historia que el rey Cambises de Persia ( hijo de Ciro el Grande) había citiado la ciudad egipcia de Pelusio, ( actual Tisseh) sin lograr doblegar sus fuerzas miliatares. Entonces tuvo la brillante idea de colocar en cada escudo de sus soldados un gato, (no se sabe de dondesacaron tantos gatos de golpe) sabiendo de la adoración que tenían los egipcios por este pequeño felino. Dicen que fueron seiscientos soldados con seiscientos gatos. Los egipcios a las órdenes de Psametico III suspendieron la lucha por temor de lastimar a los gatos y Cambises, tomó tranquilamente Pelusio (alrededor del 500 AC). Obviamente a los persas les importaba muy poco lo que les podría pasar a los gatos en el frente de batalla.
Otra historia de la segunda guerra mundial contada por Fernand Méry en su libro "Como conocer a su gato" dice que Inglaterra necesitaba ayuda de Birmania para la contrucción de una ruta estratégica para los aliados, pero los birmanos, influenciados por la propaganda japonesa se negaban a dársela. Un coronel inglés que conocía las costumbres y creencias del pueblo birmano, hizo pintar gatos blancos en los vehículos militares y en el trazado de la ruta, además se ordenó a los aviadores ingleses y norteamericanos que llevaran gatos blancos a sus bases de cualquier parte donde los pudieran obtener. Como estos felinos eran considerados sagrados, la población local interpretó que los dioses estaban de parte de los aliados ya que sus gatos se habían asentado cómodamente en sus bases. A partir de entonces comenzaron a colaborar con los ingleses,ignorando la propaganda japonesa.

sábado, 29 de noviembre de 2008

EL GATO EN LA HISTORIA


Según cuentan los historiadores, el gato comienza a acercarse a los graneros en el Antiguo Egipto ( 3000 años AC) atraido por la gran oferta de roedores que por ese entonces se comían una buena parte de las cosechas de aquellos primitivos agricultores. Para los egipcios, la llegada de los felinos fue interpretada como un envío divino para proteger sus cosechas. Esto, más su adoración posterior los llevaron a crear una diosa llamada Bast, que tenía cuerpo de mujer y cabeza de gato; ella simbolizaba la fecundidad, la belleza y la luz entre otras cosas.
Es de suponer que con el tiempo las nuevas generaciones de gatos fueron fijando genes de domesticación con lo cual mejoraron el nivel de convivencia con el hombre compartiendo gradualmente sus hogares.
Aparentemente los romanos se encargaron de llevar el gato desde Egipto al resto de su vasto imperio, incluyendo Asia y Oriente y así lentamente pero con paso muy firme, el gato comienza a ocupar un nuevo espacio al lado del hombre como experto cazador de ratones.
Desde aquel entonces ha corrido mucha agua bajo el puente y el gato ha sufrido variadas adoraciones y persecuciones (casi se extingue en Europa en tiempos de la Inquisición) a lo largo de la historia. Así llegamos a fines del siglo pasado, donde se inicia la cría organizada y también comienza un cambio en la relación hombre-gato con un ascenso en la valorización como animal de compañía.
A esta altura de fin de siglo XX, el gato se ha posicionado como uno de los dos más importantes animales de compañía de toda la historia de la humanidad. En el año 1985 se registra por primera vez en EEUU que la población de felinos (50 millones), sobrepasaba la población de caninos ( 49 millones), manteniéndose actualmente esa tendencia. En muchos países de Europa la cantidad de gatos es igual o superior a la de perros y en el resto de los países del mundo día a día sigue ganando posiciones.

viernes, 28 de noviembre de 2008

EL ORIGEN DEL GATO


Los gatos domésticos pertenecen a la especie Felis catus, tienen 38 cromosomas y se clasifican dentro de la familia Felidae, orden Carnívora y clase Mamífera. La mayoría de los especialistas en taxonomía consideran que desciende del gato montés africano (Felis líbyca) al cual se lo considera actualmente como una variante más estilizada del gato montés euroasiático (Felis silvestris). Actualmente existen alrededor de 50 razas , de las cuales más de la mitad se han creado en este siglo por mutaciones y recombinación genética.
El gato, al igual que sus primos salvajes, reúne una serie de cualidades estéticas sumamente valoradas por el ojo humano. La armonía y el equilibrio de sus formas produce un efecto de belleza insuperable . La elegancia y plasticidad de sus movimientos, que provoca que en ocasiones pareciera estar caminando en el aire, se nos representa como una maquinaria perfecta, sobre todo cuando despliega su destreza predatoria.
Cuando no alcanzamos a comprender un fenómeno, se nos convierte en un misterio y crece nuestro interés en el mismo. El comportamiento y la personalidad del felino, tantas veces catalogado de enigmático sigue siendo, a través de los siglos, ni más ni menos que eso, un misterio. Sólo sabemos que en su mayor parte está regido por su código genético de conducta y recién en los últimos años estamos comenzando a interpretarlo. Este es uno de los grandes desafíos que afronta actualmente la etología.
Creo que si hay una palabra que puede definir la sensación del hombre frente al gato, esta es fascinación. Los gatos poseen características comunes con el resto de los felinos, como por ejemplo cara corta, grandes ojos frontales, fuertes y largos colmillos y eficientes muelas carniceras en ambas mandíbulas. La presencia de garras retráctiles (le facilitan el andar tanto en el suelo como en los árboles), además de miembros posteriores cortos y robustos, le permiten optimizar la cacería solitaria al acecho. Todas estas características hacen de los felinos los máximos predadores de la escala zoológica.

jueves, 27 de noviembre de 2008

HISTORIA DEL GATO


BREVE HISTORIA DEL GATO
Las diferentes especies de gato se han encontrado en todo tipo de clima y en todos los continentes, excepto Australia, la Antártida y algunas islas donde no pudo llegar por sus propios medios. El hombre fue quien se encargó de llevarlo a regiones como Australia, Nueva Zelanda, entre otros, donde se vieron resultados devastadores debido a que, el gato propició la extinción de muchas especies nativas que no estaban acostumbradas a este tipo de animal de caza.En la actualidad existen aproximadamente 35 especies de gatos que se pueden en clasificar 4 grandes grupos. * Pantera: Gatos grandes * Felis: Gatos pequeños * Acinonyx: Chita * Neofelis: Leopardo manchado.

ORIGEN DEL GATO DOMESTICO
A continuación reseñamos 2 teorías acerca del verdadero origen del gato doméstico: * Una de las teorías es que el gato salvaje en su proceso evolutivo sufrió alguna mutación genética que dio lugar al gato doméstico, y que le impide llegar a una verdadera edad adulta. Algunos científicos piensan que el gato doméstico actual nunca llega a ser completamente adulto y por esta razón, defienden la teoría de la mutación genética. Puesto que, según estudios, el gato salvaje adulto presenta comportamientos extremadamente solitarios y agresivos hacia el hombre, mientras el comportamiento del gato doméstico adulto es similar al de un gato salvaje que comienza la etapa en que pasa de cachorro a adulto.* La teoría más aceptada por la mayoría de científicos es la que presenta al gato salvaje africano Felis Silvestris Lybica (más conocido como gato africano Guantado) como el antepasado del gato doméstico actual. Se acepta más esta teoría porque existen más y mayores pruebas de que en Egipto fuera la primera parte del mundo donde se domesticó al gato. Egipto es el lugar donde más leyendas se han hecho acerca del gato doméstico, y fue el lugar propicio de dónde mejor se logró la expansión de este animal hacia el resto del mundo.

Algunas de las más famosas leyendas son:
*Cuando sucedió el Diluvio Universal, en el arca no existía aún el gato. A medida que pasaron los días los ratones arrasaban con las existencias de alimentos y Noé con gran desesperación pidió a Dios enviara el remedio a tal situación. Del estornudo de un león salió la criatura que controlaría a los voraces ratones: el gato.

*Otra leyenda de origen griego dice que, la diosa Diana creó el gato para ridiculizar al león que había sido creado por su hermano Apolo.

*La leyenda de origen musulmán dice que el gato nació a partir de la pasión que sintió un simio por una leona soberbia que a si vez le respondió de igual forma, dando como resultado el gato doméstico. El fervor que Egipto sintió por los gatos lo llevó a representar a algunos de sus dioses con cuerpo o cabeza de gato. La más conocida de las diosas egipcias con cabeza de gato es Bast (diosa de la maternidad y la fertilidad entre otras), a quién el pueblo le llevaba gatos momificados que sepultaban en grandes catatumbas o cremaban, dentro del templo Bubastis.

Las leyes egipcias castigaban severamente a quien lastimara deliberadamente a un gato. También se acostumbraba que si el gato de la familia moría, todos los miembros de esa familia se afeitaban las cejas como manifestación de tristeza y lo momificaban para llevarlo a Bubastis o a un templo local.


DE EGIPTO AL RESTO DEL MUNDO
En China, el gato doméstico apareció hacia el año 400 A.C., aunque muchos dicen que lo hizo en el año 2000 A.C. En este lugar las únicas utilidades que se le vieron fueron la de cazar ratas y la de acompañante de mujeres. Esto, ya que más bien se despreciaba, pues se creía que traía pobreza a la casa.

No obstante, para neutralizar el poder atribuído, se dijo que si se colocaban representaciones en porcelana, de gatos sentados con miradas profundas o mirando hacia lo lejos, en las esquinas de las entradas de las casas, no llegaría la pobreza que se decía. Por otro lado, algunas personas pensaban que los gatos alejaban los malos espíritus debido a la buena visión nocturna que posee este animal. También creían que entre más viejo y feo fuera el gato que se tenía en la casa, más fortuna traería para su dueño. En todos los países budistas se conocen maravillosas leyendas acerca del gato. Sin embargo, fue excluído de los horóscopos chino y japonés, y no está incluído en la lista de animales protegidos por los cánones budistas.

Existe la probabilidad de que el gato doméstico llegara a la India al mismo tiempo que lo hizo a China. Se piensa que en India el gato fue mejor acogido debido a que las religiones hinduísta y parsi profesan el respeto por cualquier forma de vida. Además, a los hinduístas ortodoxos se les obliga a dar alimento y alojamiento sin importar qué tipo de animal sea. El gato doméstico llegó a Europa procedente de Egipto. Es posible que los fenicios fueran quienes hicieran el tránsito del animal, debido a que la exportación del gato estaba prohibida en Egipto, y sólo ellos pudieron robar algunos animales para regarlos por todo el Mediterráneo. Los griegos y romanos ya tenían otros animales que ayudaban en el control de las ratas, así que no pudieron ver mejor utilidad para el gato que la de mascota. Sin embargo, algunas personas sí los llevaron a las granjas para convertirlos en los amos del control de roedores.

Con la expansión del Imperio Romano el gato doméstico llegó a toda Europa donde siempre iba a ser bien visto. Sin embargo, aunque la Iglesia Cristiana no lo persiguió, si creía que traía muchos recuerdos del paganismo. La llegada del gato doméstico a América no tiene certeza en fecha ni lugar. Se cree que con la llegada de Cristóbal Colón al nuevo continente arribaron no solo los roedores sino también los gatos.

RIBA

Hermoso... amigos mios. Quería compartirlo con todos vosotr@s. Feliz día...

HERÁCLITO EL OSCURO

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