El peor pecado para con nuestras criaturas amigas, no es el odiarlas,
sino ser indiferentes con ellas, esa es la esencia de la inhumanidad.

*George Bernard Shaw

domingo, 3 de mayo de 2009

UN CRUCE


Tengo un animal curioso, mitad gatito, mitad cordero. Es una herencia de mí­ padre.
En mi poder se ha desarrollado del todo; antes era más cordero que gato. Ahora es mitad y mitad. Del gato tiene la cabeza y garras; del cordero el tamaño y la forma corporal; de ambos tiene los ojos, que son llameantes y dulces, el pelaje suave y ajustado al cuerpo, los movimientos a la par saltarines y furtivos. Echado al sol, en el alfeizar de la ventana, se hace un ovillo y ronronea; en el campo corre como un loco y nadie lo alcanza. Huye de los gatos y quiere atacar a los corderos. En las noches de luna su paseo favorito es la canaleta del tejado. No sabe maullar y abomina de los ratones. Horas y horas pasa en acecho ante el gallinero, pero jamás ha cometido un asesinato.
Lo alimento con leche; es lo que le sienta mejor. A grandes tragos sorbe la leche entre sus dientes de animal de presa. Naturalmente es un gran espectáculo para los niños. La hora de visita es los domingos por la mañana. Me siento con el animal en las rodillas y me rodean todos los niños de la vecindad.
Se plantean entonces las más extraordinarias preguntas, que no puede contestar ningún ser humano:
Por qué hay un solo animal así­, por qué soy yo su poseedor y no otro, si antes ha habido un animal semejante y qué sucederá después de su muerte, si no se siente solo, por qué no tiene hijos, cómo se llama, etcétera. No me tomo el trabajo de contestar; me limito a exhibir mi propiedad, sin mayores explicaciones. A veces las criaturas traen gatos; una vez llegaron a traer dos corderos. Contra sus esperanzas no se produjeron escenas de reconocimiento. Los animales se miraron con mansedumbre desde sus ojos animales, y se aceptaron mutuamente como un hecho divino. En mis rodillas el animal ignora el temor y el impulso de perseguir. Acurrucado contra mí­, es como se siente mejor. Se apega a la familia que lo ha criado. Esa fidelidad no es extraordinaria; es el recto instinto de un animal, que aunque tiene en la tierra innumerables lazos polí­ticos, no tiene uno solo consanguí­neo, y para quien es sagrado el apoyo que ha encontrado en nosotros.
A veces tengo que reí­rme cuando resuella a mi alrededor, se me enreda entre las piernas y no quiere apartarse de mí­. Como si no le bastara ser gato y cordero quiere también ser perro. Una vez -eso le acontece a cualquiera- yo no veí­a modo de salir de dificultades económicas, ya estaba por acabar con todo. Con esa idea me hamacaba en el sillón de mi cuarto, con el animal en las rodillas; se me ocurrió bajar los ojos y vi lágrimas que goteaban en sus grandes bigotes. ¿Eran suyas o mí­as? ¿Tiene este gato de alma de cordero el orgullo de un hombre? No he heredado mucho de mi padre, pero vale la pena cuidar este legado.
Tiene la inquietud de los dos, la del gato y la de cordero, aunque son muy distintas. Por eso le queda chico el pellejo. A veces salta al sillón, apoya las patas delanteras contra mi hombro y me acerca el hocico al oí­do. Es como si me hablara, y de hecho vuelve la cabeza y me mira deferente para observar el efecto de su comunicación. Para complacerlo hago como si lo hubiera entendido y muevo la cabeza. Salta entonces al suelo y brinca alrededor.
Tal vez la cuchilla del carnicero fuera la redención para este animal, pero él es una herencia y debo negársela. Por eso deberá esperar hasta que se le acabe el aliento, aunque a veces me mira con razonables ojos humanos, que me instigan al acto razonable.

(*)Fuente: Franz Kafka

sábado, 2 de mayo de 2009

EL GATO DE SCHRÖDINGER


El experimento del gato de Schrödinger o paradoja de Schrödinger es un experimento imaginario, concebido en 1935 por el físico Erwin Schrödinger para exponer uno de los aspectos más extraños, a priori, de la mecánica cuántica.
Cuando Schrödinger estableció su función de onda para las entidades cuánticas, esperaba dar una explicación más racional o con mayor sentido común a la teorí­a cuántica.
Schrödinger nos propone que supongamos un sistema formado por una caja cerrada y opaca que contiene un gato, una botella de gas venenoso, una partícula radiactiva con un 50% de probabilidades de desintegrarse en un tiempo dado y un dispositivo tal que, si la partícula se desintegra, se rompe la botella y el gato muere.
Al depender todo el sistema del estado final de un único átomo que actúa según las leyes de la mecánica cuántica, tanto la partícula como la vida del gato estarán sometidos a ellas. De acuerdo a dichas leyes, el sistema gato-dispositivo no puede separarse en sus componentes originales (gato y dispositivo) a menos que se haga una medición sobre el sistema. El sistema gato-dispositivo está en un entrelazamiento, Verschränkung, en alemán originalmente (La primera referencia aparece en una carta de Heissenberg en esta lengua).
Siguiendo la interpretación de Copenhague, mientras no abramos la caja, el sistema, descrito por una función de onda, tiene aspectos de un gato vivo y aspectos de un gato muerto, por tanto, sólo podemos predicar sobre la potencialidad del estado final del gato y nada del propio gato. En el momento en que abramos la caja, la sola acción de observar modifica el estado del sistema tal que ahora observamos un gato vivo o un gato muerto. Esto se debe a una propiedad física llamada superposición cuántica que explica que el comportamiento de las partículas a nivel subatómico no puede ser determinado por una regla estricta que defina su función de onda. La física cuántica postula que es posible calcular la trayectoria o la posición de una partícula, pero no los dos factores de manera simultanea, debido al Principio de incertidumbre de Heisenberg; por consiguiente la pregunta sobre la vida del gato sólo puede responderse probabilísticamente.
La paradoja ha sido objeto de gran controversia (tanto científica como filosófica) al punto que Stephen Hawking ha dicho: «cada vez que escucho hablar de ese gato, empiezo a sacar mi pistola», aludiendo al suicidio cuántico, una variante del experimento de Schrödinger.

viernes, 1 de mayo de 2009

LA CONSTELACIÓN DEL GATO


El Gato Félix fue una constelación ideada por Joseph Lalande (astrónomo francés, 1732-1807), quien se autodefiní­a como gran amante de los gatos y que, al incluirla en sus planisferios, dijo: Yo amo a los gatos, los adoro, y espero que después de sesenta años dedicados a la astronomí­a me perdonen el haber puesto uno en el cielo.
El único que también colocó esta constelación en sus planisferios, fue Angelo Secchi en 1878, luego, nadie más la volvió a mencionar y fue eliminada de los mapas astrales por una comisión de astrónomos en 1922.
El Gato Félix estaba formado por las estrellas de las constelaciones de la Máquina Hidráulica y la Hidra, en el cielo austral.

jueves, 30 de abril de 2009

EDUCACIÓN SENTIMENTAL


(...) El día que nací había un gato esperando al otro lado de la puerta. Mi padre fumaba en Mar del Plata, en el patio. Mi madre dice que fue un parto difícil, a las cuatro y veinte de la tarde de un día de verano. El sol rajaba la tierra. Los jóvenes Borges y Bioy Casares paraban cerca de ahí, en Los Troncos alucinando las historias de don Isidro Parodi. A Borges lo seguían los gatos. En una de sus fotos más hermosas está junto a María Kodama, que tiene uno en brazos; Borges lo acaricia como a un amigo.

A mi un gato me trajo la solución para Triste, solitario y final. Un negro de mirada contundente, muy parecido a Taki, la gata de Chandler. Otro, el negro Veni, me acompañó en el exilio y murió en Buenos Aires. Hubo uno llamado Peteco que me sacó de muchos apuros en los días en que escribía A sus plantas rendido un León. Viví con una chica alérgica a los gatos y al poco tiempo nos separamos. En París, mientras trabajaba en El ojo de la patria, en un quinto piso inaccesible, se me apareció un gato equilibrista caminando por la canaleta del desagüe. Para sentirme más seguro de mí mismo puse un gato negro al comienzo y uno colorado al final de Una sombra ya pronto serás.

Para decirlo mal y pronto: hay gatos en todas mis novelas. Soy uno de ellos perezoso y distante. Aunque nunca aprendí la sutileza de la especie. Ahora mismo, una de mis gatas se lava las manos acostada sobre el teclado y tengo que apartarla con suavidad para seguir escribiendo. Hace cinco meses que no prendemos un cigarrillo. Juntos sufrimos el vejamen de la abstinencia y la vida limpia. Hace unos meses esta habitación era un quemadero de fragancias maravillosas. Tabacos de la Argentina, de Cuba y de Holanda, ya no; resignamos algo de la utilería que compone a los duros: cigarrillos, sombrero, impermeable, el revolver de juguete. Los fantásticos vampiros de Matheson, entre los que estaban Laurel y Hardy y el realismo romántico de Chandler, sobreviven a las modas y las vanguardias porque el lector quiere verse ahí en sangre de papel. Necesita leer sus miedos. Con eso Stephen King escribe ahora una obra excesiva e inquietante. En uno de sus libros, un personaje acusa de plagiario al narrador, le mata el gato y se lo deja frente a la puerta. Es un momento insoportable en la literatura de terror. Algo cercano a los escalofriantes efectos de H.P. Lovecraft. Todos los escritores con corazón se han ganado un gato que los sigue y los protege. Tal vez el de Gibbins, cercado por el fuego, le haya pedido auxilio en nombre de los gatos inspiradores: el del Dante, el de Baudelaire, el de Lewis Carrol, el de Borges. Y ahí fue el director de pobres películas, a purificarse en el incendio y cumplir con el ritual de todos los demonios.

Un escritor sin gato es como un ciego sin lazarillo. No es posible usar al gato para nada personal, no hay manera de privatizarlos. En La noche americana, François Truffaut aconseja a los realizadores de cine no meterse jamás con un gato en acción. También me lo dijo Héctor Olivera a la hora de escribir el guión de Una sombra ya pronto serás. ¿Cómo hacer para que dos gatos de cine interpreten disciplinadamente a los que aparecen en la novela? Yo los puse en el libreto nada más que para aplacar mis miedos. Con una sonrisa, Olivera me dijo que estaba loco: un gato actor, el negro, tendría que seguir al personaje de Miguel Angel SoIá, lavarse a su lado, comerse una laucha y echarse a dormir.
El otro, un colorado, aparece al final, poco después de que Pepe Soriano, el Coluccini de la película, haya tenido una charla con Dios. Olivera decidió que no hubiera gatos, pero creo que estoy a tiempo de convencerlo de que ponga al menos una silueta. Cuando hablábamos de eso, todavía Gibbins no se había arrojado al incendio. Yo creía, Dios me perdone, que Matheson se había muerto de viejo. Pero no: allí estaba, peleando frente al fuego, apartando maderas en llamas, abriendo un camino para que su gato pudiera escapar con él. En el revoltijo alcanzó a salvar una carpeta con su último manuscrito. Es que siempre cuando uno rescata un manuscrito, hay un gato adentro.

Cuando yo era chico mi gato Pulqui era mono, león, pirata y bandolero. Yo lo acechaba entre las plantas del jardín y me le tiraba encima con el cuchillo de madera entre los dientes. Ahora mi hijo combate contra la gata Vírgula, que le devuelve los golpes. Son arañazos de mentira, en un revoltijo de sillas volteadas y malvones floridos. Las suyas, como las mías antes, son fantasías de selvas y mares, de castillos y mosqueteros. Esos años felices e irrecuperables en los que uno aprende, si aprende algo, que los gatos nos traen a domicilio el misterio de la creación. Chandler les atribuía toda la sabiduría y creía que provocaban la explosión creadora. Un día le pidieron que hablara de Philip Marlowe y prefirió que fuera Taki la que lo hiciera por él. Pretendía que era la gata quien escribía sus novelas bien entrada la noche: a mí suele pasarme algo parecido.

Richard Matheson perdió todo; la casa, los muebles y los premios, pero alcanzó a salvar lo esencial: esa mirada que lo sostiene por las noches, cuando la palabra no viene y la novela no avanza. Esa mirada que nos atornilla al sillón, ese ronroneo que precede a la llegada del diablo.

Poe, Lovecraft y Matheson asociaron los gatos al horror; en los dibujos animados Willam Hanna y Joe Barbera le dieron a Tom al papel de víctima y al ratón Jerry el de la picardía. El gato Félix fue un gran héroe yanqui de los años treinta, puritano y travieso. El Fritz the Cat, de Ralph Baskhi y Robert Crumb, sintetizó los eróticos y crueles años de mi juventud; apareciendo en 1968, Fritz es el primer gato de dibujo que vuelve de Vietnam, se droga, callejea de un prostíbulo a otro, fuma como un escuerzo, duerme con las mejores chicas, incluida su hermana, y termina asesinado por una gata vieja a la que había abandonado en tiempos mejores.

En cambio, Walt Disney detestaba a los gatos. Recién en 1970 se decidió a crear un personaje que, por supuesto, no le dejó éxito ni plata. Disney era uno de esos tipos que nunca se hacen querer por los gatos. Creo que fue Chandler quien lo dijo. No sé si en la biografía del detective Marlowe o en la propia. Hace unos días, una investigadora que prepara un libro de reportajes a escritores argentinos nos pidió a sus entrevistados que trazáramos cada uno una breve autobiografía. ¿Como hacerlo? ¿Cómo hablar de nosotros si no sabemos quienes somos? Le dije que yo no tengo biografía. Me la van a inventar los gatos que vendrán cuando yo esté, muy orondo, sentado en el redondel de la luna.

(*)Fuente: Educación Sentimental (fragmento) de Oswaldo Soriano

miércoles, 29 de abril de 2009

LA LEYENDA DEL GATO CAREY


Cuenta la leyenda que, hace varios siglos, el Sol le suplicó a la Luna que le tapara un rato, que le diera una coartada para ausentarse del cielo, para bajar a la Tierra y ser libre, aunque sólo fuera un momento. El Sol quería dejar de ser el centro del Universo, quería que nadie se diera cuenta de su presencia, pasar inadvertido para sentirse liberado de tanta presión. La Luna, ante tanta súplica, accedió, y un día de junio cuando el sól más brillaba, la Luna se acercó al Sol, y le fue cubriendo, poco a poco, para que a los mortales de la época no les sorprendiera de golpe la oscuridad.
El Sol, que desde lo alto hacía millones de años que observaba la faz de la Tierra, no lo dudó, para sentirse libre y pasar desapercibido se hizo corpóreo en el ser más perfecto, rápido y discreto que había; UNA GATA NEGRA. La Luna, perezosa, en seguida se sintió cansada, y sin avisar a su amigo Sol, se fué apartando. Cuando Sol se dió cuenta ya era demasiado tarde, salió corriendo hacia el Cielo, y tan rápido huyó, que se dejó en su morada momentánea parte de él; cientos de rayos de Sol se quedaron dentro de la Gata Negra.
Desde entonces, todos los gatos que nacieron de la Gata Negra eran lo que nosotros, por desconocimiento, llamamos GATOS CAREY. Su manto oscuro se ve roto por cientos de rayos rojos, amarillos y naranjas. Y lo que la gente tampoco sabe es que su origen solar les atribuye propiedades mágicas, ya que atraen la buena suerte y las energías positivas.
Murli es una gata solar, miles de rayos se distinguen en su manto, y si su cara se divide en dos (como sucede habitualmente en los "gatos carey") es para evidenciar su doble naturaleza; gatuna y divina).

martes, 28 de abril de 2009

TRISTE Y AZUL


Me gustan los obituarios. Creo que ya lo he contado alguna vez: lo primero que leo de un obituario es la edad del difunto. Hay difuntos jóvenes y difuntos viejos. La frontera entre la juventud y la vejez es cambiante porque depende de la edad del que la contempla. A los 20 años la gente de 50 nos parece mayor, pero cuando llegamos nosotros a los 50, el chip ha cambiado. Yo conocí a una señora que vivió casi un siglo y enterró a todos sus coetáneos. La vi en el funeral de una íntima suya, casi tan vieja como ella. Consciente de que le tocaba el turno, la señora no paraba de repetir, señalando el féretro de la amiga: «¡Pero si era joven!». Su frase me pareció muy ilustrativa. Para quienes bordean los 90, sólo los viejos de 100 son realmente viejos.
La edad, maldita edad. A fuerza de falsear la biografía propia, mucha gente llega a cambiar la Historia. Las personas que se quitan años intentan sembrar la idea de que tienen menos años de los que realmente cumplen. Pero eso es un acto de coquetería fallido. Al final, todo el mundo les calcula el doble de edad.
No se qué edad tendría el gato Soseki cuando murió. Ni lo quiero saber. A juzgar por lo que ha escrito Sánchez Dragó, era joven y gozaba de una vitalidad envidiable. El envejecimiento de las personas (humanas o animales, qué más da) nos prepara mentalmente para la muerte. Pero Soseki se ha ido muy pronto de este barrio y su dueño (que nunca lo fue, pues nadie llega a adueñarse de un gato) está ahora poseído por un profundo sentimiento de orfandad. Quien sabe: a lo mejor Soseki era inmortal y su paso por esta vida sólo le ha servido de apeadero. A Terenci Moix le conocí un gato que era faraón (Smenkaré), y con Fernando llegué tarde para conocer a Soseki, que se ha quitado de en medio siguiendo el radical procedimiento de los kamikaces.
El blog de Dragó (Dragolandia), que ahora está a media asta en señal de luto, ha recogido comentarios desapacibles de los lectores. Hermosos también, pero eso no sorprende. Ante un trance luctuoso lo mínimo que cabe esperar es silencio. A Fernando lo han llamado vago por abandonar el blog para lamerse la herida de la ausencia. Es injusto. Esta sociedad regala días libres por la muerte de un familiar al que odias, pero los niega por la muerte de un animal al que amas.
La muerte de Soseki me pone sobre aviso. El día que Soseki murió, una de mis gatas (Troskita, la reina de la casa) estaba desaparecida en combate. Y digo bien: en combate. Tras largas horas de ausencia, llegó hasta la puerta de la cocina hecha un cuadro. Yo no me quito años, pero se los quito a mis gatas. Hoy le hablo de Soseki a Troskita, que empieza a mover lentamente el rabo. Ella está en su penúltima vida. Todavía nos queda tiempo para salir juntas al jardín a afilarnos las uñas en los árboles.

(*)Fuente: Carmen Rigalt (Publicado en El Mundo, 04-12-08)

lunes, 27 de abril de 2009

AQUÍ YACE UNA GATA


Aquí yace una gata
Era como la conciencia de un usurero.
Amasaba ratones más que un médico amasa enfermos.
Maullaba como un tenor de la Scala.
Se henchía como un diputado en el Parlamento.
Dormía como un senador en el Senado.
Robaba como un farmacéutico.
Era prudente como cierto almirante.
Era astuta como un empresario.
Era sospechosa como un policía.
Absoluta como un gobernador.
Era cortés, como no lo es un empleado.
Esquivaba la fatiga como un magistrado.
Era alegre como una muchacha al principio de enamorarse.
Era loca como un poeta, falsa como un periodista.
Era inteligente, como no lo es un jurado.
Fiel como no lo es una mujer.
Devoraba peces como el ministerio devora millones.
Tú que pasas por aquí, dime si este animalito, una pobre piedra no merecía, mucho más que algunos a quienes se han alzado espléndidos mármoles.

**Este epitafio lo escribió el marqués de Caccavone (Nápoles 1894), a su querida gata**

domingo, 26 de abril de 2009

LOS ARISTOHATOS: TODOS QUIEREN SER GATOS JAZZ

Está ambientada en París, en el año 1910. Trata de una anciana muy rica (Madame Adelaide Bonfamille)que vive feliz con sus gatos en una casa grande de un barrio rico. La única persona que tiene es a su mayordomo, Edgar, un hombre en apariencia fiel y trabajador. La gata de esta señora, que se llama Duquesa, habita en esta mansión con sus tres traviesos gatitos (Toulouse, Berlioz y Marie). Ni ella ni su dueña sospechan que el mayordomo intenta matar a los gatos porque están en un lugar preferente en el testamento de la anciana: al morir ella los gatos recibirían la herencia. En caso de que murieran los gatos, toda la fortuna pasaría a manos de Edgar.

Un día el mayordomo los abandona lejos de su hogar, para que no puedan encontrar el camino de vuelta y así hacer creer a la anciana que han muerto. Pero consiguen regresar a casa con la ayuda de Tomás O'Malley, un gato arrabalero (callejero). O'Malley siente algo por Duquesa, y por ello decide ayudarla, aunque le supone un gran riesgo. Unos amigos del vagabundo, músicos de jazz, ayudarán también.

sábado, 25 de abril de 2009

EL GATO Y LAS PULGAS


Las pulgas no son sólo una molestia por su picazón, sino también una fuente de contagio de enfermedades (recordemos que las pulgas que tenían las ratas, propagaron la epidemia de la peste durante muchos siglos por toda Europa).
Para las pulgas encontramos en la consulta del veterinario o en los comercios muchos productos pero deberíamos optar siempre por aquellos menos tóxicos. Recordad que perros y gatos necesitan, a menudo, productos diferentes y sería perjudicial usar el mismo (revisar indicaciones del producto o consultar al especialista).
Los productos a base de Piretrina (se obtiene de la planta Crisantemo) son de los más eficaces y menos tóxicos.
Vigilemos que nuestros gatos no coman ratones ni animales silvestres ya que estos suelen estar plagados de pulgas.
A nivel interno tenemos un aliado fantástico en la Levadura de Cerveza ya que, aparte de dejarles un pelo brillante y fuerte, ahuyenta las pulgas. La vitamina B1 es la responsable. Algunos estudios dicen que ayuda a que la sangre tenga un olor que a los parásitos como pulgas y mosquitos les parece muy desagradable. De ahí que piquen a algunas personas y no a otra. Aclaremos que eso no tiene nada que ver con el olor corporal. Es algo que sólo detectan estos animalitos.
Aparte de este efecto ahuyenta pulgas, la levadura les supone también un gran aporte de nutrientes como el Hierro, B12, Zinc, Cromo, proteínas y vitaminas del grupo B.
La dosis depende del animalito. En general una cucharadita de las de postre de levadura de cerveza mezclada en su pienso es suficiente.
Este tipo de levadura se vende en herbolarios y tiendas de productos naturales.
A nivel externo, podemos añadir al champú o gel de nuestra mascota dos gotas de aceite esencial de árbol del Te y una de esencia de Poleo, en cada dosis de champú o gel a utilizar.
Recordemos que siempre que queramos introducir cambios en la alimentación de nuestra mascota o usar algún producto a nivel interno o externo hemos de preguntar siempre primero a nuestro veterinario. Es él quien decidirá si en el caso concreto de nuestro animalito lo podemos hacer servir o no y en que dosis.
En todos los casos os recomendamos consultar con su médico, terapeuta u otro profesional de la salud competente. La información contenida en este post tiene una función meramente informativa.

viernes, 24 de abril de 2009

PANGUR BAN, EL GATO BLANCO


Yo y mi gato Pangur Bán
Seguimos parejo plan;
Mientras él caza ratones
Cazo yo las emociones.

Lejos del loor mundano
siéntome, lápiz en mano;
Pangur mira y, sin rencor,
Pone en obra su labor.

¡Cuán gozoso vernos es
disfrutando del placer,
cada uno en el hogar
 con su deleite y solaz!

A menudo un ratón pasa
ante Pangur, y lo caza;
una palabra a menudo
en la red cae, y la anudo.

Frente al muro, la mirada
fija él feroz, descarnada;
frente al muro del saber
templo yo mi parecer.

¡Para el gato, qué gentil
si un ratón deja el cubil
!¡Para mi, qué regocijo
si alguna duda corrijo!

En la casa, sin boato,
yo y Pangur Bán, mi gato,
cada uno por su parte
afinamos nuestras artes.

(*)Fuente: Anónimo Gaélico: atribuido a un discí­pulo de San Patricio, patrono de Irlanda, fue escrito en el margen de un manuscrito de las Epí­stolas de San Pablo por un estudiante irlandés, probablemente del siglo IX.

**Dedicado a M.A. y su Gato Pangur (más malo que arrankao...)**

jueves, 23 de abril de 2009

EL REY SABIO


Había una vez un rey gato que respondía con sabiduría todas las preguntas que le hacían; cada súbdito que se presentaba ante él salía con la respuesta justa a su pregunta. Cierto día un joven gato, celoso de su sabiduría, se propuso tenderle una trampa, iría donde el rey y con pequeño pájaro en su boca le preguntaría si éste estaba vivo o muerto, si el rey gato decía que estaba vivo, él apretaría al pájaro entre sus colmillos y, al cerrar su mandíbula, éste habría muerto... y el rey gato se habrá equivocado; si contestaba que estaba muerto éste lo dejaría volar... y el rey se habrá equivocado, se sentía orgulloso, su plan no podía fallar. Fue así que llegó ante el rey gato y expuso su pregunta:
-Dime si éste pájaro que tengo en mi boca está vivo o está muerto.
El rey gato después de mirar al joven gato a los ojos le respondió:
-Querido amigo porqué me preguntas eso a mí si la respuesta está en tu boca.

(*)Fuente: Carmen Rodrigo

miércoles, 22 de abril de 2009

LEYENDAS ÁRABES SOBRE GATOS


Cuenta una leyenda, que la gata favorita de Mahoma, Muezza, estaba profundamente dormida sobre la túnica del profeta, cuando alguien le llamó. Entonces, para no interrumpir el descanso de su animal favorito, cortó su túnica y abandonó la habitación muy despacio, con extremo cuidado y volviendo la vista hacia atrás enternecido.

Los turcos describen la curiosa variedad de gatos blancos con ojos dispares como "regalos de Alá" o "tocados por Alá". Quizá porque algunos gatitos blancos nacen con marcas de color en su cabeza, las llamadas "marcas de Alá". O tal vez porque Muezza, la gata idolatrada por Mahoma de la que ya hablamos, era un ejemplar blanco de ojos dispares…

Otro mito habla de los llamados "gatos de los deseos": si alguien tiene un deseo muy fuerte, para que se cumpla debe colocar un gato en su regazo y susurrar en el oído del animal su petición. Después le ofrecerá abundantes golosinas, y si al gato le gustan, el deseo se cumplirá. Pero esto sólo ocurre si es realmente un "gato de los deseos". Aunque nadie sabe de su existencia con seguridad, porque trae mala suerte si alguien cuenta que gracias a su gato su deseo se ha hecho realidad…

Según una superstición del pueblo turco, su líder Mustafa Kemal Atatürk (fundador de la República de Turquía) renacerá algún día y se reencarnará en un Angora Turco blanco con un ojo verde y otro ámbar. Es por esto que los gatos con ojos dispares son reverenciados en Turquía y reciben el nombre de Ankara kedi.

La relación del Islam con los gatos es muy curiosa: un devoto de Mahoma debe respetar y cuidar a todas las criaturas de Alá. Debe alimentarlas, pero no permitirles que compartan su mismo espacio vital. Por esta razón, los mercaderes turcos, especialemente los vendedores de alfombras, tienen a sus Angoras Turcos en sus tiendas y almacenes.

De esta forma, este grupo social relativamente adinerado ha conseguido preservar esta raza y ayudarles a reproducirse sin contradecir sus creencias y sin tener problemas existenciales. Y por ello, el Angora Turco es también un símbolo de cierto "status" social y se considera que, si alguien te lo regala, te concede un gran honor.

martes, 21 de abril de 2009

SOBRE EL MALTRATO A LOS ANIMALES


Goethe (1749-1832) Poeta Alemán
"El profundo respeto religioso por aquello que está por debajo de nosotros, incluye naturalmente también al reino animal, e impone a los hombres la obligación de respetar y proteger a las criaturas que están por debajo de él".
Pitágoras (s. VI a. de Cr.), filósofo griego
"Todo lo que el hombre hace a los animales, regresa de nuevo a él. Quien corta con un cuchillo la gargante de un buey y permanece sordo ante los bramidos de temor, quien es capaz de matar impávido a un atemorizado cabrito y se come el pájaro, al que él mismo ha alimentado, ¿Cuán lejos está del crímen un hombre así?".
"La tierra regala riqueza profusamente y alimento pacífico. Y os brinda alimentos que están libres de muerte y de sangre".
"Aquellos que matan animales y se comen su carne están más inclinados que los vegetarianos a masacrar a sus semejantes".
Jean Paul (1763-1825), poeta francés
"¡Oh justo Dios! ¡Cuantas horas de martirio de animales sirven para dar al hmbre un único minuto de gusto para su paladar".
George Bernhard Shaw (1856-1950), dramaturgo irlandés; Premio Nobel 1950
"¡ Los animales son mis amigos, y yo no me como a mis amigos!".
"Tanto tiempo como sean los hombres las tumbas andantes de los animales matados por ellos, habrá guerras en esta tierra".
Wilhelm Busch (1831-1908), poeta y dibujante alemán
"Una verdadera cultura humana existe solamente cuando no sólo el devorar a seres humanos, sino cuando todo tipo de deleite por consumir carne es considerado como canibalismo".
"El cuchillo brilla, los cerdos gritan, al fin y al cabo hay que aprovecharlos. Pues cada uno piensa: "¿para qué necesitamos un cerdo si no lo aprovechamos del todo? Y todos sonríen, y roen igual que los canívales, hasta que se diga, ¡que asco! al jamón de Westfalen".
Fancois Voltaire (1964-1778), filósofo de la ilustración y escritor francés
"Cierto es que ese atroz baño de sangre que tiene lugar ininterrumpidamente en los mataderos y cocinas, ya no nos parece un mal. Por el contrario, consideramos estas atrocidades, que a menudo resultan pestilentes, como una bendición del Señor y le damos las gracias en nuestras oraciones por nuestros asesinatos. ¿Puede haber acaso algo más repugnante que alimentarse continuamente de carne de cadáveres?.

lunes, 20 de abril de 2009

EL GATO SUSCEPTIBLE

Se encuentran dos gatos y uno le dice al otro:

-Hola, amigo ¿cómo estás?

Y el otro gato le contesta:

-Pues...¡anda que tú...!

domingo, 19 de abril de 2009

EL INVITADO DE LA SEMANA: EL CONEJO


Tranquilos, dulces, tiernos, suaves, mimosos, enanos, medianos, grandes y coloridos, son algunos de los tantos adjetivos que bien pueden describir a estos bellos animales. El conejo, ese peluche viviente es aceptado hoy como mascota de compañía gracias a su docilidad y apariencia.
Los conejos han pasado de ser animales de granja a ser considerados simpáticas mascotas, hoy miembros de la familia en muchos hogares.
No os comais a mis amigos los conejos ¿vale?.
Ronronitos para todos
Henriketo

sábado, 18 de abril de 2009

LA LEYENDA DEL GATO SIAMÉS


Cuenta la leyenda que los gatos siameses eran muy difíciles de obtener y era sólo regalo como un favor especial del Rey de Siam, reino ahora conocido como Tailandia, que mantuvo la raza enteramente dentro de su palacio como el gato real de Siam.Era considerado un animal sagrado. Sus dueños eran de sangre real y/o sacerdotes.El robo de uno de los Gatos Reales de Siam de la Corte Real era castigado con la muerte.
El primer siamés que apareció en Inglaterra fue un obsequio del Rey de Siam a el Cónsul General Británico en Bangkok –Owen Gould- en realidad fue una pareja de siameses y estos fueron exhibidos en Londres, por su hermana, un año después en Palacio de Cristal en 1871 y ellos aparecieron en exposiciones Americanas por el siglo XX temprano.
Entre 1884 y el fin del siglo varios gatos siameses se importaron en este país y fueron registrados. Nacía una raza, show y competencias.Se cuenta que los gatos siameses solían tomar parte de los funerales de los reyes tailandeses. Se los colocaba dentro de la tumba del monarca y cuando salían por un orificio dejado para tal propósito, se decía que el alma del rey había entrado en el gato como parte de su viaje a la siguiente vida.
El Siamés es, quizás, una de las razas de gatos más conocidas a nivel popular. El color del Siamés original era el clásico “seal point” (color foca): puntos castaños y cuerpo color crema cálido. Con el paso del tiempo, los criadores desarrollaron más colores con sus programas de cría, pero llevó mucho tiempo reconocerlos.
Recién en 1931 se aceptó el color blue como una variedad más. En los 50s y 60s se aceptaron los colores chocolate y lilac point y, aproximadamente a mediados de los 60s, se aceptaron los tabby points y los red points. Aún hoy, entidades como la CFA (USA) no reconoce otros colores que los clásicos seal, blue, chocolate y lilac.
El siamés original tenía ojos estrábicos y anillas en la cola. El estrabismo y los nudos (kinks) en la cola son considerados hoy faltas graves, pero alguna vez fueron tan comunes que se tejieron toda clase de leyendas alrededor de ellos.
Una leyenda cuenta sobre una valiosa copa perdida y dos gatos Siameses encargados de buscarla. Cuando ellos encontraron la copa, un gato se quedó para cuidarla mientras el otro regresó con las buenas noticias. El gato de guardia, una hembra, estaba tan angustiada de poder extraviarla nuevamente que ciñó su cola herméticamente alrededor de ella y la sostuvo tan firme que su cola se retorció permanentemente. Y todo el tiempo en que estuvo esperando el regreso del otro gato, miró fijamente la copa pues temía que ésta desapareciera y sus ojos quedaron bizcos.
Otra leyenda cuenta sobre una princesa que, cuando tomaba sus baños, temía que le robasen sus anillos y entonces se los confió a su gato Siamés. Ella puso los anillos en la cola del gato pero, cuando el gato se durmió, los anillos se cayeron. Así que la princesa ató un nudo en la cola del gato para que esto nunca pudiera pasar de nuevo.

viernes, 17 de abril de 2009

DEDICADO A UN GATO


El mejor regalo que he recibido en mi vida han sido unos gatos, de los cuales finalmente quedé con uno, puesto que muchas allegados se interesaron en las demás crías gatunas. Y es que pocas personas intentan comprar un gato, puesto que este animal tiene la particularidad de ser hermoso, aunque no sea un fino gato persa, sino de la alcurnia callejera, nacido de cualquier gatita errante.

Un gato es una mascota que parece ir más allá de esa denominación. Este animal goza de características interesantes que lo alejan de ser un mantenido o un completo dependiente de su, si podría decirse, dueño, como comúnmente serían las mascotas. Los gatos parecen estar en el umbral de lo salvaje y lo doméstico. Aparentan no haber perdido la herencia de sus primeros ejemplares y orgullosos caminan por la sala de la casa como si fueran amos y señores egipcios. En Egipto, los gatos fueron elevados a la categoría de dioses por el favor que hacían a los hombres de cuidar los cultivos de los roedores.

Además, este pequeño felino, simula la figura de un filósofo que, siempre analítico y meditabundo, reposa mirando profundamente hacía el vacío, como si una grandiosa elucubración estuviera tejiéndose en su pequeña cabecita. Los amos compran la comida para sus gatos con el deseo de sentir agradecimiento de sus pequeños felinos y de recordarle quién es el amo. Pero la actitud característica del gato hace dudar a más de uno sobre quién es el verdadero patrón. Orgullosos, con su cola parada, caminan tiernos y ronroneantes entre las piernas de los humanos, pero, repentinamente, cambian de actitud, dan una pequeña mordidita en la pierna de estos y avanzan a meditar en el sillón del que se han apropiado. La actitud gatuna parece guardar esa generalidad aunque se trate de gatos siameses o mestizos. Aún así el humano se siento a gusto acariciando el suave pelaje gatuno, mientras percibe debajo de su mano que un motor ronroneante se ha prendido en el felino para expresar que el cariño es correspondido.

(*)Fuente: Natalia

jueves, 16 de abril de 2009

QUERCUS - Calentamiento Global (Global Warming)

Animación contra el calentamiento global creada por la agencia McCann Erikson para la asociación Quercus.

Bajo el eslogan: "Si tú te rindes, ellos se rinden" (If you give up, they give up), el vídeo muestra a los animales rindiéndose a su destino, desesperados por la destrucción de su hábitat.

Stop Global Warming.
http://www.quercus.pt/scid/webquercus/

DE MUJERES Y GATOS


La lista de afinidad entre una mujer y el gato es amplia, como comunicarse sin palabras con largos silencios y profundas miradas aquello que siente su corazón, los gatos son susceptibles y, como las mujeres les gusta ser cortejados con graduales y delicadas aproximaciones, cada gato es único en su carácter y no hay otro igual de carácterísticas idénticas, tienen una multiforme personalidad, una clara y explícita, otra misteriosa, inaccesible, voluble.

"Permanece libre y permanece sólo si quiere..., es el gato quien adopta las personas, que las elige..., como la mujer", escribe Camilla Cederna.Sensualidad, seducción, fascinación: atributos del gato como de la mujer, criaturas temibles e inabordables y al mismo tiempo adorables, capaces de impulsos generosos, de lánguidos abandonos, de ardores repentinos, de falsas fugas, de ingenua malicia, de irresistibles caprichos, de celos intensos y de despechos repentinos y sombríos.Dualidad, misterio y sensualidad: caracteres que alimentan la comparación entre la mujer y gato en la imaginación del hombre.

"Mi gatito"
El gato provisto de cualidades consideradas femeninas (sensualidad, dulzura, intuición, misterio), no aparece forzosamente de la misma manera en el espíritu de las mujeres, al contrario puede reflejar el rostro del marido. En "Penas del corazón de una gata inglesa", Honoré de Balzac escribe que " muchas mujeres, y entre las más graciosas, entre las más aristocráticas, decían siempre: "Mi gatito" a sus maridos, incluso cuando no los... amaban.

miércoles, 15 de abril de 2009

LA CONDUCTA FELINA


Los gatos adultos forman su carácter según el ambiente y las reglas que se le han impuesto a medida que crecen. Por lo tanto si de un día para su mascota ya adulta cambia su comportamiento habitual es probable que se deba a que alguna situación cambió su rutina.
Es fácil determinar la razón de ciertos comportamientos anormales, por ejemplo cuando lo hemos “abandonado” en vacaciones, un cambio en su alimentación, el período de celo, etc, pero hay situaciones en que la causa es más difícil de detectar y los comportamientos anormales pueden llegar a causar problemas en la convivencia diaria.En estos casos lo mejor es llevar a nuestra mascota al Veterinario quien determinará si el gato necesita un tratamiento o ver a un especialista.
Debemos tener en cuenta que muchos comportamientos anormales se deben a dolencias físicas no siempre detectables a simple vista.Hay que considerar también que el período de celo y el embarazo en las gatas hacen a los mininos comportarse, según nuestro punto de vista, de forma extraña y molesta.


Hay que tener en cuenta que a los gatos les encanta tener sus momentos a solas, como cuando salen de paseo o se instalan al sol a dormir, por ello no es recomendable forzar a animal a jugar o querer acariciarlo cuando no está dispuesto a ello ya que lo más probable es que nos arañe o muerda.
Los gatos saben como llamar nuestra atención y mostrarnos lo que quieren y cuando quieren, sólo tenemos que estar atentos y saber “escucharlos”.Aunque por lo general el gato es un animal solitario eso no quiere decir que a todos ellos les guste estar solos.
Algunos prefieren estar acompañados y por ello, siempre y cuando se pueda, es bueno tener un par o más de gatos que se harán mutua compañía.Por otra parte, existen gatos solitarios que se apegan estrechamente a su gente y no quieren compartirla con nadie y en este caso sería una mala idea traer otro gato a casa.


Es común suponer que gatos y perros no pueden llevarse bien, tal como lo señaala el dicho: se llevan como perros y gatos”.Esto se debe a que gatos y perros tienen diferentes códigos de comportamiento y si no han socializado desde pequeños con la otra especie es casi imposible que lleguen a comprenderse o tan sólo a soportarse.
Si bien esta es la regla general, son muchos los casos en que perros y gatos se llevan bien y se quieren y acompañan, aunque no se hayan criado juntos.Los casos en que ambos animales son adoptados después de vivir una vida dura o en los que uno de los dos, ya adulto, llega a vivir a un hogar con una mascota de corta edad son buenos ejemplos, pero lo más conveniente según los expertos es acostumbrar a los perros y gatos a convivir desde pequeños y si piensa en llevar un gato joven al lado de un perro adulto solo resultará si el perro es manso y bien educado.
Debemos consideran también que los perros de caza o las razas de perros guardianes no toleran muy bien a los gatos por lo que debemos tener cuidado.

RIBA

Hermoso... amigos mios. Quería compartirlo con todos vosotr@s. Feliz día...

HERÁCLITO EL OSCURO

HENRIKETO RECOMIENDA