El peor pecado para con nuestras criaturas amigas, no es el odiarlas,
sino ser indiferentes con ellas, esa es la esencia de la inhumanidad.

*George Bernard Shaw

jueves, 18 de septiembre de 2008

EL GATO Y LA HIGIENE


EL BAÑO DE HENRIKETO
A los gatos no nos gusta el agua (bueno, a mi amigo Rigoberto le fascina, pero todos sabemos que es un excéntrico, en fin...). Por esta razón, es importante habituarme al baño desde mi más tierna edad, alrededor de los tres meses. Á partir de esa edad comienza el calvario...
El cuarto en el que me bañarás y secarás debe tener buena calefacción y estar exento de corrientes de aire.
Hay que comenzar por llenar la bañera con algunos centímetros de agua, a 36 ó 37 ºC e introducir lentamente mi cuerpo en el agua, hablándome y acariciándome para tranquilizarme.
A continuación, me mojas delicadamente mi cuerpo , utilizando un pequeño vaso, sin dejar de acariciarme y evitando verter agua en mis ojos y mis canales auditivos.
Una vez que yo esté bien mojado, me puedes aplicar un champú especial para gatos. No hay que utilizar nunca champú para seres humanos, ya que no es adecuado para nosotros los felinos, en efecto, no solo el pH de la piel humana es diferente sino que además podría intoxicarme al lamerme. Hay que frotar bien todo mi cuerpo, insistiendo en las zonas de las patas, la cola y el vientre.Y...mi culete también...obvio.
Una vez que se ha aplicado bien el champú, se enjuaga todo mi cuerpo con la ducha y luego se repiten las mismas operaciones. El enjuague es un momento importante, durante el cual es preciso estar atenta para que no envié el chorro de la ducha a mis ojos o a mis orejas. Eso sería lamentable y...a ¿quién le gustaria?.
Luego me envuelves en una toalla seca y tibia, y me frotas vigorosamente para eliminar el agua. Posteriormente pásame un pequeño trozo de algodón (no usar bastoncillo de algodón) por el conducto auditivo, para absorber el agua que hubiese podido penetrar a pesar de las precauciones que te has tomado.
A los gatos no nos suele gustar demasiado el uso del secador de cabellos, dado que el ruido y el aire me molestan (a decir verdad...es irritante), pero si yo ya estoy habituado al secador, no habrá problemas (bueno...eso ya lo comprobarás,,,jejejeje). Es conveniente utilizar un aparato de relativamente baja potencia, evitando dirigir el fluyo de aire hacia mis ojos o mis orejas. Secar bien el pelaje de todo mi cuerpo, sin olvidar el vientre, las patas y la cola (y...mi culete, obvio). Es muy importante el cepillado antes y después del baño, mediante el cual se eliminan los pelos viejos que, por el hábito de higienización del gato mediante el lamido, sí no soy cepillado frecuentemente, ingiero pelos y al realizar esta acción pueden formarse pilobezoares en mi aparato digestivo corriendo el riesgo de producir obstrucciones intestinales o favorecer la impacción colónica (acúmulo de materia fecal en el colon).
Ahora ya estoy limpito, por cierto, la próxima ducha hemos quedado que será el año que viene ¿no?.... Cabalayka no me ha contestado....y, ¿porquë no borra esa sonrisa socarrona de su cara?.
Hasta pronto amigos!!!.

(*)Fuente: Enciclopedia Royal Canin del Gato – Primera edición español 2.000.
(*)Texto adaptado por Cabalayka.

RIBA

Hermoso... amigos mios. Quería compartirlo con todos vosotr@s. Feliz día...

HERÁCLITO EL OSCURO

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