El peor pecado para con nuestras criaturas amigas, no es el odiarlas,
sino ser indiferentes con ellas, esa es la esencia de la inhumanidad.

*George Bernard Shaw

viernes, 31 de octubre de 2008

CARTA DE UN PERRO A SU AMIGO EL GATO: RESPUESTA


Querido amigo gato:
Gracias por descubir, delante de todo el mundo, que fuiste tú el autor de las citadas hazañas que mencionas...y, cierto, yo núnca manché la pared de rojo, no me oriné en el sofá, no destrocé la silla favorita de mami. No me colgúe de la lámpara jugando a las cuatro de la madrugada...No robé núnca aquellas sardinas que desaparecieron misteriosamente de la cocina...
Y por último...ya sabes que núnca me enviaron a la perrera...cabalayka jamás lo permitiría, jamás me abandonaria...lo sabes perfectamente. También te recuerdo.....que....vivimos bajo el mismo techo. Yo también te dejo mi fotografía, esperando que la disfrutes tanto como yo al colgarla en este post.
Tu amigo:
El Perro

jueves, 30 de octubre de 2008

MANUAL PARA SER UN BUEN GATO: LA CULTURA


Siguiendo con el tema de la reglas para gatos en este artículo hablamos de estas reglas relacionadas con la cultura, algo que les interesa mucho. Si estamos leyendo o escribiendo nuestro gato seguro que también quiere leer o escribir con nosotros.
CULTURÍZATE
Si una persona está leyendo un libro, pasa repetidas veces justo por debajo de su barbilla, a menos que puedas tumbarte directamente sobre el libro en cuestión.
Si está leyendo el periódico, asegúrate de saltar sobre el reverso. A los humanos les encantan las sorpresas.
Si hay alguien escribiendo, siéntate sobre la hoja de papel que está usando. Si te echan un par de veces, no lo pienses más y tira al suelo todo lo que puedas de la mesa: lápices, bolígrafos, borradores, etc. Eso sí, una cosa cada vez.
Cuando los humanos se sienten delante del ordenador, coge carrerilla y súbete al monitor (a poder ser, hasta que haga crack o crock). Instálate todo el tiempo que quieras, y cuando estén enfebrecidos en alguna pantalla difícil de su juego favorito, es el momento de poner la cabeza delante del monitor y echar un vistacito.
¿Tu amita se cree que es rápida tecleando? Practica un poco con el teclado y verás como tú también puedes llegar a las 250 pulsaciones por minuto y si no, mira: ladslk ñkhdsfkjh lkhdfñk ladfodsoi ñlkheaoi b fdlñk adslkcffoiqwedsa asdlññlkds sweoisfjkadsl.

miércoles, 29 de octubre de 2008

MANUAL PARA SER UN BUEN GATO: LAS VISITAS


Tenemos un lindo gatito como mascota, es la alegría de la casa y nos proporciona grandes satisfacciones, pero ¿que pasa cuando llegan visitas a su casa? El tiene sus propias reglas de comportamiento, seguro elegirá a quién menos le gusten los gatos.
Las visitas
¿Llegan invitados? Averigua quién odia a los gatos y túmbate en sus rodillas durante toda la velada. No sólo no se atreverá a echarte, sino que además te llamará "lindo gatito".
A la hora de frotarte contra unas buenas piernas envueltas en pantalones, elige aquellos del color que más contraste con tu pelo.
Sé cortés. Acompaña siempre a los invitados al cuarto de baño. Una vez allí, no es necesario que hagas nada; sólo siéntate y mira fijamente.
A la gente que dice "adoro a los gatos" mírala con desprecio y desdén. Acaricia las medías de las señoras con tus uñas o lanza un breve y rápido mordisco a sus tobillos.
Cuando duerman invitados en casa. Escóndete pronto en su dormitorio, y después, paséate toda la noche por su espalda. Como no es su casa, no dirá nada a nadie. Por la mañana, tendrá unas ojeras de aúpa.
Fíjate en los anuncios de la tele local, los que salen en el de la clínica veterinaria, se parecen sospechosamente a unos amigos de tu amo. Si vienen a casa, desaparición inmediata.

martes, 28 de octubre de 2008

MANUAL PARA SER UN BUEN GATO: PROTOCOLO


Hablamos sobre las reglas de protocolo para gatos, por supuesto siempre desde su punto de vista, que sin duda es el más acertado y el más lógico. ¿Qué sabemos los humanos de disfrutar saltando sobre una cama recién hecha o de enredar una madeja de lana?
Sé útil
Si a alguien de la casa le gusta coser necesitarán tu inestimable ayuda, lo mejor para enhebrar una aguja es que el hilo haya pasado antes entre tus dientes, se queda todo babeado y entra mejor.
Participa activamente en las aficiones de tus amos. Si les gusta la jardinería demuéstrales lo bien que puedes podar sus plantas favoritas, te agradecerán el interés.
Metete en el armario en invierno, veras que calentito se esta. Además... ¡que guapa esta el ama con los jerséis llenos de tus pelos! Parece Papa Noel.
Tienes que ayudar en todas las tareas de la casa. Sobre todo la más importante y la que más te agradecerán es la de hacer la cama.
Pasos a seguir
Cuando coloquen la sabana bajera saltas sobre la cama.
Cuando coloquen el edredón tu te quedas debajo de él muy quieto, nadie se dará cuenta que hay un gato dentro de la cama.
Es indiscutible que cada gato tiene su propia personalidad: más activos, más tímidos, más sociables, más traviesos. Pero... ¿Alguno de vosotros no reconoce a su "lindo gatito" en esta relación de hazañas?

lunes, 27 de octubre de 2008

MANUAL PARA SER UN BUEN GATO: ALIMENTACIÓN


Como para todo, nuestros gatos también tienen unas reglas relacionadas con la alimentación, y como siempre intentan ser ellos los que impongan sus normas. A la hora de la comida rondarán la mesa sin dejar de pedirnos comida, aunque hayan acabado de comer.
Cuando los humanos están comiendo, asegúrate de colocar la puntita de tu rabo sobre su plato cuando nadie mira.
Vigila siempre la encimera de la cocina y la mesa del comedor. Seguro que siempre encontraras algo que llevarte a la boca.
Súbete a la mesa cuando estén comiendo, seguro que te dan algo para que te bajes.
A la hora del desayuno, comida, merienda o cena, tú pide de lo que estén comiendo, luego te reservas el derecho de comerlo o no, pero tu pide. Y cuando te hayan dado una cosa mira con pena hacia la mesa como diciendo ¿Y de eso otro no me vais a dar? el caso es conocer todo el menú del día.
Cuando llegue la hora de la cena, escóndete en el cuarto de baño y cuando veas a tu "mama" pasar llena de platos con comida caliente, ¡lánzate sobre ella! Veras que divertido cuando hace aspavientos para no caerse con todos los platos al suelo. Si no funciona, corre detrás de ella y muérdele las piernas, ¡no falla!

domingo, 26 de octubre de 2008

EL GATO Y SUS REGLAS DE JUEGO


¿Porqué nuestro gato decide entretenerse con los juegos más ruidosos cuando estamos descansando? Otra de las reglas para gatos que cumple a rajatabla. Hay que descansar cuando él decide que lo hagamos y desde luego no molestarlo cuando descansa él.
Cuando todos estén dormidos, ponte a jugar a las carreras por el pasillo, eso les encanta.
Cuando te canses de jugar a las carreras, localiza aquella bolita de papel crujiente y sonoro que te guardaste bajo el sofá, y ¡duro con ella!
Súbete al lugar más alto que encuentres y empieza a maullar para que te bajen. Repítelo hasta que dejen de hacerte caso, entonces baja tranquilamente porque el juego habrá terminado.
Anda por las estanterías, veras que chulada tirar todos los portarretratos que vayas encontrando a tu paso.
La escoba y la fregona son juguetes en movimiento muy divertidos, ¡compruébalo!
Cuando le des caza a un ratón, mételo dentro de casa. Allí le persigues de nuevo y lo rematas. A tu ama le vuelve loooooooca.
Cuando te metas en el armario, quédate quieto. Así le darás una sorpresa a tu ama, cuando saltes a sus brazos de golpe.
De madrugada, invita a todos los gatos del barrio, a una fiesta pijama. Los chillidos, maullidos y rotura de adornos del jardín, volverá locos a los habitantes de la casa.

sábado, 25 de octubre de 2008

MANUAL PARA SER UN BUEN GATO: LA FAMILIA

COMO SER UN BUEN GATO
1.Si una persona está ocupada y otra no, siéntate sobre la primera.
2. No permitas puertas cerradas en ninguna habitación de la casa. Para lograr que abran una, siéntate frente a ella y golpéala con tus uñas delanteras. Una vez que te abran la puerta, no es necesario entrar. Resérvate siempre el derecho a cambiar de opinión.
3. Duerme lo suficiente durante el día, así estarás con las baterías cargadas para jugar a tope entre la 1 y las 4 de la madrugada.
4. Si te llaman haz como que no oyes, pues todos los gatos españoles, son en realidad suecos, los alemanes son bereberes, los franceses son rumanos, los americanos son de Zimbabwe, etc.
5. No permitas que tu gente se abandone los domingos por la mañana al sueño. Ronronea como una segadora junto a su oreja mientras les mordisqueas el pelo (esto hace un ruidito sumamente denteroso) y si persisten, paséate por encima de sus cabezas procurando pisarles los ojos y la boca.
6. Un minuto antes de que tus dueños se vayan a dormir, escóndete y no respondas bajo ningún concepto.
7. Cuando no te hagan caso, porque llegan tarde al trabajo, tira la planta mas alta de la casa y rompe el tiesto en la caída. Les encantara, ademas, como llegan tarde, ni les dará tiempo a recogerlo. Después el ama, ya se encargara de decirle al amo que fue el viento. Así nunca te castigaran.
8. Sal a recibir a tus amos a la terraza, cuando salgan del coche sube a la barandilla y maúlla para llamar su atención, (esto les gusta sobre todo si vives más arriba de un 2º piso), verás como te llaman y te saludan a gritos. 9. Si oyes comentar: "hoy Minika me ha dejado acariciarla 3 veces, ...", toma cuenta, es demasiado. Practica ahora, durante 20 días, el bufido desgarrador ante cualquier ademán. Incluso si lleva jamón en la mano. ....No desdeñes el ser contradictorio: ahora sí, en el medio del prado no, en la punta del sur sí, bajo el coche no, tras el ficus si,...
10. Por supuesto, a la otra humana procura permitirle todo lo que te dé la gana. De esa manera fomentarás los celos entre ámbas, y sacarás partido. 11. Entretén a tu gente cuando se estén bañando. Mete el rabito y las patitas en el agua de la bañera y luego paséate por el borde (esto es particularmente emocionante si la bañera es antigua y tiene el borde curvado), con las patitas mojadas amaga continuos resbalones en el borde curvo, así el bañista estará realmente interesado en saber en que momento vas a caer a la bañera convertida en una motosierra de zarpas desgarradoras de su piel desnuda.
12. Si esos cobardes te impiden los paseos ve tirando al agua las esponjas y practica la pesca con arpón.
13. Si te dejan fuera del baño y no te abren por más que grites y arañes la puerta, aprovecha para experimentar la fuerza de la gravedad con todos los adornitos del mueble del pasillo.
14. Si eres macho, núnca les marques el territorio, ni faltes de casa mas de 2 horas. Si no, te llevaran a un hombre vestido de blanco, y jamas volverás a darle un gustazo a ese cuerpo serrano que tienes.
15. Cuando te monten en un coche, compórtate como un psicópata. Veras como nunca más te sacarán de tu territorio y de tu camita.
16. Si tienes que vomitar, salta rápidamente a una silla. Si no te da tiempo, vete a la alfombra.

viernes, 24 de octubre de 2008

LA HISTORIA DE LA CREACIÓN SEGÚN UN GATO


En el 1º día, Dios creó al Gato.
En el 2º día Dios creó al hombre, para servir al Gato.
En el 3º, Dios creó a todos los animales de la Tierra, para servir de potencial alimento al Gato.
En el 4º día, Dios creó el trabajo honesto, para que el hombre trabaje para el bienestar del Gato.
En el 5º día, Dios creó la pelota destelladora, así el Gato podía jugar, o no, con ella.
En el 6º día, Dios creó la Ciencia Veterinaria, para mantener al Gato saludable y al hombre endeudado.
En el 7º día, Dios trató de descansar, pero tuvo que limpiar la bandeja del Gato.

jueves, 23 de octubre de 2008

CARTA DE UN GATO A SU AMIGO EL PERRO

*Querido Amigo Perro:
Lamento mucho que te hayan enviado a la perrera municipal por la lámpara que tu no rompiste, el pescado que no te comiste, la alfombra que no orinaste y la pared que no ensuciaste con pintura roja. Mi ama se percató de las graves consecuencias producto del trauma que tengo por haber sido perseguido desde la casa hasta el borde de un barranco, al que tuve que saltar para que no me comieras, las veces que tuve que subirme a un árbol para que no me mordieras y las veces que tuve que esconderme dentro del inodoro para que no me encontraras. En fin, que las cosas aquí en la casa están mucho más tranquilas, y bueno, para que veas que no hay rencores, ahí te mando una foto mía, para que me recuerdes siempre.
Muchos Saludos,
El Gato
*Publicado por Henriketo

miércoles, 22 de octubre de 2008

DIARIO DE UN GATO



Tú creías que sólo los perros tenían su diario, pues aquí tienes el DIARIO DE UN GATO:
Día uno: estaba de lo más contento con mi mami y mis hermanitos, jugabamos hasta que escuché a un humano grande, acompañado de un cachorro humano que dijo quiero a ése. Me dí cuenta de lo que sucedía y estaba a punto de huir cuando fui cogido por sorpresa. Me colocaron en una caja de cartón con unos pequeñas agujeritos.
Día dos: tuve la mala suerte de ser elegido para terminar en esta casa. Yo estaba de lo más contento, jugando con mis hermanos dentro de una caja de vidrio cuando ahora "uno secuestradores humanos"se cercaron y me cogieron . Cundo me sacaron de esa caja de cartón, que, por cierto, era muy incómoda y pequeña , me ofrecieron agua y comida . No sabe nada parecido a la leche de mi mami, pero calma la sed bastante bien. Hice intentos por ignorar a los humanos y al mismo tiempo ser ignorado por ellos, no rindieron frutos.Tengo ganas de hacer pipí ¿dónde lo hago? ... pensando lo bien, voy a hacerlo aquí, parece un buen lugar para usarlo como baño...
Unos días después,
día 7: Me han asignado una caja llena de arena. ¿para qué será? acaso hay un regalo debajo de este montón de arena? Estuve cavando, pero no encuentro ningún regalito. ¿ será mi nueva camita? Sí, creo que para eso es, para servirme de cama... Vaya lio, no me compran una cama grandota como la que ellos tienen y me dan este montón de arena!!!
Día 12. Me llevaron devuelta a dónde pertenezco ¡ qué alegria! ví a algunos de mis hermanitos, la mayoría habían sido capturados por otros humanos... pensé que me dejarían ahí, pero me atendió un humano vestido de blanco, me revisó y hiso algo que me dolió mucho: me metió una inyección,me clavo una aguja!!! luego volví con mi humano a casa. Antes me despedí de mi mami y hermanitos... Y juré vengarme de aquel humano...
Día 16. Estaba muy molesto por la inyección, mi humano captor le permitió que me pinchara, como venganza, le arañé.... y luego salí huyendo...
Día 28. Hoy fui sorprendido tratando de cavar un túnel en el sofá para poder escapar. Me retaron, así que me di cuenta que eso no les gustó por lo tanto esta vez, trataré de romper las cortinas para que se cansen de mi y me dejen devuelta con mi mami y hermanitos. La verdad los extraño tanto...
Día 43. Mis captores siguen tratando de llamar mi atención arrojando diversos objetos para que juegue con ellos. Me molesta que coman jugosos trozos de carne mientras soy forzado a comer unas diminutas cosas secas. Lo único que me mantiene alerta es la esperanza de escapar y la satisfacción de arruinar la mayor cantidad de mobiliario posible antes de emprender la huida. Quizá mañana coma más hojas de la planta que tienen en la sala.
Día 65. En un intento de manifestar mi enfado por la represión a la que soy sometido, defequé y oriné sobre la alfombra. Debo esperar a que las cosas se calmen y lo intentaré de nuevo sobre su cama, ja ja ja , esto me divierte!
Día 70. Pasé todo el día dormido, ahorrando mis energías para subirme a su cama y despertarlos con maullidos y mordiscos obligándoles a que me dieran algo de comer. Fui expulsado de la habitación. Me entretuve buscando algo en la alacena. Juro por mi madre que ese vaso de vidrio estaba roto desde antes que yo me subiera a la mesa.
Día 86. La crueldad de mis captores no tiene límites. Hoy me colocaron un artefacto alrededor del cuello, con una pequeña pieza de metal que lleva algo grabado. Lo observé a través del espejo del baño y noté que no me queda tan mal, es de color verde y tiene una pieza de metal que tiene grabado el nombre con el que me suelen llamar mis humanos...
Día 94. Hoy atrapé una rata bien gorda y se la llevé a mis captores como una advertencia, sólo para demostrarles lo que soy capaz de hacer cuando me hacen enojar.Los muy ingenuos lo tomaron como un regalo y me premiaron diciéndome lo lindo que era, lo útil y lo buen cazador. Bueno... no es que sea vanidoso, pero yo ya sabía que soy lindo, buen cazador....El plan no salió como yo esperaba. Pero bueno, tendré que acostumbrarme, además me tratan cariñosamente, me dan de comer y un techo para no mojarme con la lluvia...
Día 100. Ahora la casa es mía, dejo a mis queridos humanos que vivan en ella...creo que les amo y...he decido cuidarles.
*Publicado por Henriketo

martes, 21 de octubre de 2008

EL HUMOR FELINO DE HENRIKETO



1.- Aunque soy demasiado orgulloso, y tengo fama de ser un animal muy independiente, necesito tu cariño y atención.Traducción: Soy el rey, sírveme.
2.- Creo ciegamente en tí y sé que me cuidarás. Traducción: Mueve el culo y sal a ganar dinero para que pueda vivir como un rey, que es lo que soy.
3.- Prometo firmemente, oh mi benefactor, no abusar de tí y no demandarte otra cosa excepto tu amor. Traducción: Cuanta más atención tengo, más quiero. Por cierto, a ver si me buscas otro esclavo.
4.- Seré una pacífica isla de quietud y tranquilidad, un amigo fiel y cariñoso, y ronronearé de gusto cada vez que me toques, para el resto de mi vida.Traducción: Maullaré como un loco por toda la casa a las 3:00 a.m. mientras tiro las figuritas de porcelana de la abuela, infestaré tu casa de pulgas y me tiraré como una fiera a las piernas de tu madre cuando venga a visitarnos.
5.- Puesto que soy un auténtico gourmet y gusto de todo tipo de sensaciones al paladar, te pido que me proporciones rica comida nutritiva y agua fresca.Traducción: Quiero agua de manantial, renovada 6 veces al día, fresca pero no demasiado fría. Rechazaré cualquier comida que me prepares, no importa cuán cara sea, si considero que tras la puerta puedo cazar apetitosos pájaros o rebucar entre los despojos de los cubos de basura.
6.- Tú sabes, querido amigo, cuánto me gusta dormir. Te ruego por ello tengas preparado para mí un rincon tranquilo donde pueda descansar apaciblemente y sentirme seguro.Traducción: Tranquilo, no te preocupe despertarme cuando estoy durmiendo. Sé donde y cuándo duermes, y mi venganza será terrible. Te lo garantizo.
7.- Si estoy herido o sufro algún tipo de enfermedad, por favor asegúrate de que sea tratado por manos competentes.Traducción: Me reservo el derecho de destrozar las manos de cualquier veterinario, por muy caro que te haya costado.
8.- En mis últimos años, cuando mis sentidos empiecen a fallar y pierda mis capacidades, procúrame un final confortable y digno, libre de sufrimientos.Traducción: Cuando ya haya vivido lo suficiente, envíame hacia mi siguiente reencarnación, en la cual yo me encargaré de encontrar nuevos esclavos que me sirvan.
9.- Esta es mi súplica, querido amigo, mi destino depende de tí. Traducción: Tal vez te acepte como mi esclavo, si te portas bien.

lunes, 20 de octubre de 2008

CURIOSIDADES SOBRE GATOS


Las mujeres del antiguo Egipto querían ser bellas como las gatas, algunas de ellas en su infancia habían recibido el nombre de MIUT que significa GATA en egipcio a otras simplemente se les apodaba cariñosamente así, llamandolas GATAS. Estos animales sirvieron de inspiración para delinearse los ojos, costumbre muy arraigada en todos los niveles de la sociedad egipcia de aquel entonces y heredada a gran parte del mundo actual.

En el año 525 a.C el Rey Persa CambisesII, pudo ver hecho realidad su sueño de inumerables Reyes anteriores a el: Conquistar el País del Nilo. Cuenta la tradición que para lograrlo tomó una pequeña ciudad fortificada llamada Pelusium(en la actualidad Port Said), situada en los límites del territorio egipcio. El Rey de Reyes ordenó a sus soldados que se apoderaran de los Gatos de aquel lugar. A continuación y sin hacerles ningún daño a los Gatos, el ejercito Persa se adentró en Egípto y cada vez que se enferntaba a los ejércitos locales, dejaban líbres a los felinos en frente de los egipcios y en ocaciones, utilizaban como escudos vivientes a los gatos. Se dice que el amor y respeto que tenian los egipcios por los Gatos, hizo que los persas se apoderaran de todo el pais, practicamente sin luchar.

Se dice que el famoso escritor Edgar Allan Poe, tuvo una gata que se llamaba Catterina. Se comenta que podria haber sido negra, en ella el literario se inspiro para escribir "El Gato Negro."

Las manchas de los siameses en las patas, cola, nariz y orejas es donde tienen la temperatura del cuerpo mas baja que en las partes blancas. Eran parte de los funerales de los reyes tailandeses y los ponían en la tumba donde había un orificio que cuando salían se decía que el alma del rey estaba en el siamés y después lo llevaban a la coronación del nuevo rey así el anterior presenciaba ese momento y le transmitía su sabiduría.

Los gatos Siameses, eran gatos reales, es decir pertenecian a los reyes de Tailandia, estaba terminantemente prohibido sacar los gatos del palacio o pais, pero se consiguio llevar una pareja a Inglaterra tras sobornar a uno de los sirvientes. Una vez en Inglaterra, se consiguio una camada y la gente comenzo a llamarlos "Gatos de pesadilla" por su aspecto diferente a todos los demas.

El Ocicat apareció accidentalmente cuando cruzaronun Siamés chocolat point con un Abisinio/Siamés híbrido atigrado. ¡Fue gato del año en 1999!.

Se dice que mientras Frédéric Chopin componía el Valse Brillante, su gato salto sobre el teclado del piano y lo cual le sirvio de inspiracion para una parte de su valse.

El famoso pintor Pablo Picasso tenia un gato Siames como mascota.

El peso promedio de los gatos es de 3 a 5 kg, pero existen verdaderos gatos de peso pesado, tal es como el Ragdoll, Maine Coon, Bosques de Noruega que llegan a pesar entre 6 y hasta 8 kg!!En contraste gatos como el Siames u Oriental, parecen gatos que se los puede llevar el viento, ya que algunos ejemplares hembras pesan 2.5 kg.

La leyenda de las 7 vidas (9 vidas para los anglosajones) en los gatos, se debe a que muchas veces llegan a sobrevivir a caidas realmente graves, esto se debe a la maravillosa capacidad que tienen de darse vuelta en el aire y aterrizar en cuatro patas.
Se dice que algunos gatos que han caido de pisos bajos, no lograron una caida "perfecta" debido a la rapida aceleracion y falta de tiempo a ponerse en la postura correcta para amortiguar el golpe, en cambio, gatos qe han caido de pisos mas altos, si bien sufrieron fracturas, al poder tener tiempo y prepararse para el golpe, consiguienron amortiguar la caida para que no sea fatal.

viernes, 17 de octubre de 2008

ERES IMPORTANTE PARA MI


¿Quieres realmente sentirte bien hoy? Dile a alquien que te importa algo que siempre has deseado decir pero no sabías cómo. Sabes a lo que me refiero, algo arriesgado. Hoy empújate a ti mismo al filo emocional. No calcules el riesgo. Olvídate del resultado que deseas y abre tu corazón. Ésa es la forma de destruir la ilusión que te separa de Dios.
Allá voy: Gracias queridos lectores/as, amigos de los gatos, amigos de Henriketo, amigos de los animales por venir a visitarme, por leerme, por quererme. Sin vosotros nada sería posible.
Miauuu, les quiero. Ronronitos para todos con toda mi gratitud.
*Publicado por Henriketo

jueves, 16 de octubre de 2008

EL GATO Y SU SALUD DENTAL


Antes de hablar de las enfermedades que los gatos pueden sufrir en sus dientes y de cómo debe ser su higiene dental vamos a presentarte cómo es el desarrollo dental felino.Los gatos al nacer no tienen dientes. La aparición de los primeros comienza cerca del día 15 de vida y toda la dentición temporaria, es decir, de leche, se encuentra completa hacia la 8° semana. Pero no todos salen al mismo tiempo. Depende del tipo:

Dentición temporaria (Dientes de leche)
Los incisivos (que son los dientes que hay en el frente de la boca) aparecen entre la 2ª y la 4ª semana de vida.Los caninos (colmillos) aparecen entre la 3ª y la 5ª semana.Los últimos dientes de leche que le salen al cachorro son los premolares, que saldrán entre la 3ª y 8ª semana. Así, después de la 8ª semana de vida, la composición de la boca del gato es la siguiente:En la mandíbula inferior: 2 caninos (1 der/1 izq), 6 incisivos (3 der/3 izq.), y 4 premolares (2der/2 izq).En la mandíbula superior: Sólo cambia el número de los premolares (3 der/3 izq). El número de caninos e incisivos es similar.

Dentición secundaria (Dientes permanentes)
La salida de los dientes permanentes comienza a las 12 semanas de edad y se completa hacia las 21 semanas.Los incisivos comienzan a aparecer entre el 3er y el 4º mes.Los caninos entre los 4 y 5 meses.Los premolares, lo hacen entre el 4º y 6º mes.Y a diferencia de la etapa de los dientes de leche, ahora aparecen los molares, que lo hacen entre el 4º y el 5º mes.A partir de los 6 meses nuestro gato tendrá la siguiente composición dentaria:2 caninos superiores (1der/1 izq).6 premolares superiores (3 der/ 3 izq).6 incisivos superiores ( 3der/3 izq).2 molares (1 der/1 izq).


POSIBLES ENFERMEDADES QUE EL GATO PUEDE PADECER EN SUS DIENTES

El Sarro La saliva del gato contiene sales minerales. El sarro es una acumulación de esas sales minerales en la placa dental. Están adheridas a ella. Al acumularse el sarro, se inflama la encía y los tejidos que unen la pieza con el alveolo dental.Es frecuente que el diente afectado se caiga.

La Resorción Dental Enfermedad que sufren un 60% de los gatos, aproximadamente. Las posibilidades de que el gato la padezca aumentan con la edad. La resorción dental consiste en la aparición de una inflamación de los tejidos adyacentes al diente. Esta hinchazón hace que poco a poco vaya haciéndose más frágil hasta romperse. La raíz se destruye, y puede dar lugar a trastornos de gravedad. Los síntomas que puede presentar tu gato si la padece es un babear constante. También se pueden negar a comer o bien se muestran hambrientos ante su plato, aunque no llegan a comer.
Se desconoce la causa que origina esta enfermedad.

La Gingivitis Es una inflamación de las encías. El primer síntoma que podemos observar es la aparición de una zona roja alrededor del diente. Las causas de esta enfermedad son varias: raíces de dientes que han quedado alojadas dentro de la encía, depósitos de sarro, una alimentación inadecuada, infecciones, trastornos del metabolismo... La gingivitis favorece el sangrado y dolor de las encías. Puede provocar incluso la perdida de piezas dentales.La enfermedad debe ser tratada inmediatamente, pues de no ser tratada puede derivar en una infección general, en una miocarditis bacteriana (infección del tejido muscular cardíaco) o malas digestiones.


TRATAMIENTO Y PREVENCIÓN DE LAS ENFERMEDADES DENTALES

El tratamiento se basa en la eliminación de la placa dental y saneamiento del periodontio, y en tratamientos antibióticos que controlen la infección bacteriana y disminuyan la gingivitis. Este tratamiento consiste en realizar al gato una limpieza bucal, que el veterinario efectuará mediante una suave anestesia. Mucha gente utiliza tratamientos caseros, aunque no suelen dar resultado y pueden ser hasta peligrosos. Así que en estos casos no te dejes aconsejar por amigos o familiares y acude a tu veterinario. Si la enfermedad se encuentra en sus comienzos, bastará con la administración de antibióticos. No te retrases en acudir pues en los casos más graves, puede ser necesaria la extracción de algunas piezas.

La prevención es esencial y consiste en lo siguiente:

El cepillado de dientes se debe realizar con una pasta adecuada y, en un principio, de forma semanal.

Evita dietas blandas (latas) y especialmente las comidas caseras, restos de nuestra comida o golosinas con mayor contenido en azúcares, ya que tienes que alimentar al gato con alimentos secos, que incorporen en su fórmula pirofosfatos.

Acude al veterinario para que realice a tu gato revisiones dentales periódicamente.

(*)Fuente:

miércoles, 15 de octubre de 2008

COMIDA PARA GATOS


TU GATO NO DEBE COMER NUNCA...
Comida humana
:
No es una gran idea alimentar al gato con sobras de la mesa, o con tu propia comida. Las sobras no satisfacen las necesidades nutricionales de tu gato, y solo agregan calorías o cosas que no son necesarias. Además, eso puede provocar que tu gato se vuelva una gran molestia mientras estás comiendo.

Comida perros:
Los requerimientos alimentarios del gato son diferentes a los del perro.Los gatos requieren niveles más altos de proteínas que los perros.Respecto a la taurina que hablábamos antes, tan necesaria para los gatos en su dieta; los perros no necesitan ese aminoácido en la dieta porque su organismo lo sintetiza.Los gatos requieren una concentración mayor de Vitamina A en la dieta. Los perros pueden metabolizar el beta-caroteno como una fuente de Vitamina A, y los gatos no pueden hacerlo.Los gatos no pueden sintetizar un ácido graso llamado araquidónico y debe estar complementado en su dieta; para los perros no es esencial tener este ácido graso en su dieta. Así que, si a un gato se le permite comer una cantidad significante de comida del perro, estaría comiendo una dieta deficiente en muchos de los nutrientes requeridos para un metabolismo normal.

Y a continuación te presentamos otra serie de alimentos que el gato no debe comer y los ingredientes más importantes que pueden ocasionar problemas al gato:

*Chocolate, Café y Té:
Estos productos tienen una sustancia llamada teobromina que actúa en el cuerpo del animal: Aumentando la contractilidad del corazón, actuando como un poderosos diurético y produciendo deshidratación, afectando el sistema gastrointestinal, causando vómitos y diarrea y pueden provocar úlceras en la mucosa gástrica.. También afecta el sistema nervioso, causando convulsiones, y a veces, muerte.

*Cebolla:
La cebolla contiene un compuesto que es tóxico para los glóbulos rojos (eritrocitos) de los gatos, produce una destrucción de los mismos y produce anemia.

*Ajo:
El ajo contiene un compuesto similar al de las cebollas produciendo anemia, sin embargo el compuesto de ajo es mucho menos tóxico.

*Pescado con espinas, huesos de pollo, etc.

*Embutidos curados
(sí podrá tomar los cocidos; jamón York, pavo, etc.)
Vitaminas para uso humano que tienen alta concentración de hierro.

*Una dieta muy rica en hígado.

*Bebidas alcohólicas.

martes, 14 de octubre de 2008

ODA AL GATO


Los animales fueron
imperfectos,
largos de cola, tristes
de cabeza.
Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares,
gracia, vuelo.
El gato,sólo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.
El hombre quiere ser pescado y pájaro,
la serpiente quisiera tener alas,
el perro es un león desorientado,
el ingeniero quiere ser poeta,
la mosca estudia para golondrina,
el poeta trata de imitar la mosca,
pero el gato
quiere ser sólo gato
y todo gato es gato
desde bigote a cola,
desde presentimiento a rata viva,
desde la noche hasta sus ojos de oro.
No hay unidad
como él,no tienen
la luna ni la flor
tal contextura:
es una sola cosa
como el sol o el topacio,
y la elástica línea en su contorno
firme y sutil es como
la línea de la proa de una nave.
Sus ojos amarillos
dejaron una sola
ranura
para echar las monedas de la noche.
Oh pequeño
emperador sin orbe,
conquistador sin patria,
mínimo tigre de salón,
nupcial
sultán del cielo
de las tejas eróticas,
el viento del amor
en la intemperie
reclamas
cuando pasas
y posas
cuatro pies delicados
en el suelo,oliendo,
desconfiando
de todo lo terrestre,
porque todo
es inmundo
para el inmaculado pie del gato.
Oh fiera independiente
de la casa,
arrogante
vestigio de la noche,
perezoso, gimnástico
y ajeno,
profundísimo gato,
policía secreta
de las habitaciones,
insignia
de un
desaparecido terciopelo,
seguramente no hay
enigma
en tu manera,
tal vez no eres misterio,
todo el mundo te sabe y perteneces
al habitante menos misterioso,
tal vez todos lo creen,
todos se creen dueños,
propietarios, tíos
de gatos, compañeros,
colegas,discípulos o amigos
de su gato.
Yo no.Yo no suscribo.
Yo no conozco al gato.
Todo lo sé, la vida y su archipiélago,
el mar y la ciudad incalculable,
la botánica,
el gineceo con sus extravíos,
el por y el menos de la matemática,
los embudos volcánicos del mundo,
la cáscara irreal del cocodrilo,
la bondad ignorada del bombero,
el atavismo azul del sacerdote,
pero no puedo descifrar un gato.
Mi razón resbaló en su indiferencia,
sus ojos tienen números de oro.

Poemas de Pablo Neruda
Poemas del Alma

lunes, 13 de octubre de 2008

EL GATO


El día en que cumplió setenta y cinco años decidió sentarse a esperar la muerte. No pensar; no vivir apenas; sin un futuro que planear; convertir el resto de su vida en un paréntesis sin tiempo desde cuyo interior vería pasar los días solitarios, los años que pudieran quedarle, a la espera del momento en que su corazón se detuviese para siempre. "Y luego nada más... Sólo esperar y nada más..."
En un gesto mecánico y monótono, sin emoción alguna, igual que su mirada y cada uno de sus movimientos, destruyó todos los relojes de la casa para que así, al verse de algún modo privada del tiempo, sin poder contar los días ni los meses, la muerte viniera a aliviarla más deprisa.
Y en ese transcurrir imposible y derrotado en que transformó su vida, la despertaron una madrugada los maullidos de un gato que, probablemente en su vagabundeo por los tejados, había ido a parar a su terraza. Cuando ella salió, el pequeño animal de color atigrado y ojos amarillos, se acercó, hambriento, hacia ella y la miró implorante. Recordó que tenía en la nevera casi todo el plato de pescado que, tras prepararlo para el almuerzo del día anterior, había sido incapaz de comerse. Todo importaba demasiado poco y los alimentos le resultaban insípidos; el comer se vuelve un sinsentido cuando se está huyendo de la vida. Dejó que el inesperado visitante diese cuenta del pescado y, mientras el animal devoraba con avidez el alimento, observó que llevaba lo que parecía ser un trozo de papel doblado alrededor del collar.
Es posible que hace muchos años, cuando la curiosidad formaba aún parte de ella y el hastío no se había apoderado tan implacablemente de su alma, hubiese corrido a hacerse con aquel papel. Pero en esa ocasión tuvo que ser el gato el que, al rascarse el cuello con su pata trasera, dejase caer el papel justo a sus pies. Al leerlo descubrió que se trataba de la carta de un niño de doce años. "Tengo miedo", decía, "la vida es demasiado difícil. Me gustaría dormirme y no despertar jamás". Luego hablaba de sí mismo, de su tristeza, de la falta de ilusión y de alicientes. Ella sintió erizarse el vello de su cuerpo al verse reflejada en las palabras de alguien cuya vida acababa de empezar; tan lejos de ella, tan distante en todo y, al mismo tiempo, tan similar y tan cercano en esos sentimientos compartidos.

Arrancando una hoja de su bloc de notas escribió unas palabras de consuelo. "Soy yo", decía en los últimos renglones, "que soy ya demasiado vieja, quien está esperando y deseando la muerte". Tras enredar el papel en el collar del gato y ayudarlo a salir de la terraza mediante una escalera de mano por la que el animal trepó hacia el tejado, volvió de nuevo a su monótona vida sin tiempo.
Pero a partir de ese momento algo cambió en su vida; en ella. El gato regresaba periódicamente con una nueva carta a la que ella respondía mientras iba creciendo en su interior algo parecido al entusiasmo. Empezó a esperar ansiosa al mensajero felino, a conocer a ese niño entre sus líneas, su caligrafía desgarbada, sus faltas de ortografía, y ambos se fueron desvelando el uno al otro sus respectivos mundo solitarios, encontrándose en los ojos del gato, intentando infundir un poco de esperanza en la vida del receptor de sus mensajes. La voz tímida de un niño en un papel, la voz dulcificada de una anciana que le habla de su pasado y le cuenta cómo sacó fuerzas de la desesperación cuando una inundación arrasó su casa; cuando vio morir, con los años, a muchos de los que amaba; cuando el dinero no era nunca suficiente y empezó a temer al hambre. Después, recuperar un reloj; aprobar un examen; leer un libro; empezar a ahorrar dinero para esos patines que tanto deseó un día; escribir en un cuaderno los momentos felices del pasado. Cada uno impulsaba al otro a dar pequeños pasos hacia la vida. Más tarde, el gran reto: llamar a esa hija con la que perdió contacto hace tanto tiempo, manteniéndola el orgullo en la distancia. Ya apenas recordaba el motivo; apenas importaba; pensaba que era demasiado tarde, demasiado absurdo. Y, sobre todo, el temor a la negativa, el miedo al rechazo. Después, una insistencia terca que lleva a un pacto: "si la llamo tendrás que perderle el miedo al agua y aprender a nadar". Un triunfo compartido; una sonrisa sentida en la distancia; una alegría transformada en palabras. "He aprendido a nadar y, aunque no soy muy bueno en eso, sí que soy el más rápido de los patinadores. He conocido a unos chicos a los que les gusta hacer carreras". Una petición entusiasmada de alguien a quien no veía desde hacía mucho tiempo. "Mi hija quiere que pase el verano en su casa". Pequeños pasos hacia la vida. A veces grandes pasos. Entre cada carta, cada maullido del gato, cada logro aplaudido por el otro; hasta que, casi sin darse cuenta, la vida logró atraparlos por completo.

domingo, 12 de octubre de 2008

EL GATO Y EL GURÚ


Cuando cada tarde se sentaba el gurú para las prácticas del culto, siempre andaba por ahí el gato del ashram distrayendo a los fieles. De manera que ordenó que ataran al gato durante el culto de la tarde.
Mucho tiempo después de haber muerto el gurú, seguían atando al gato durante el referido culto. Y cuando el gato murió, llevaron otro gato para atarlo durante el culto vespertino.
Siglos más tarde, los discípulos del gurú escribieron doctos tratados acerca del importante papel que desempeña el gato en la realización de un culto como es debido.
(*)Fuente: Mello A. Canto del Pájaro. Sal Terrae, México 1982. Pág 88.

sábado, 11 de octubre de 2008

EL GATO ANDALUZ


A ese gato negro callejero, la gente del barrio lo conocía por el nombre de Andaluz. ¿Por qué? Nadie lo sabía. El caso es que Andaluz, que era un gato bastante viejo, grande de cuerpo y con muchas cicatrices, se paseaba por las veredas del barrio, como si él, fuera dueño de todo...Y no había perro, por fuerte que ladrara, que consiguiera hacerlo correr un centímetro de donde estuviera parado, sentado o echado. Porque Andaluz no le tenía miedo a nada ni a nadie. De noche, se lo solía ver recortado contra la luna, cuando la había, caminando sobre las cornisas, allá en lo alto de los edificios. Algunos viejos vecinos del barrio, aseguraban que a Andaluz solamente le quedaba una vida, las otras seis ya las había perdido. Una, atropellado por un automóvil. Otra en una caída desde la terraza del edificio más alto del barrio. La tercera, encerrado en una bolsa arrojada al río.La cuarta, envenenado por el carnicero de la esquina, cansado de que le robara trozos de carne.La quinta, peleando contra tres perros de policía. Y la sexta, de una extraña enfermedad que suele darles a los gatos callejeros. Por eso debe ser, que las mamás siempre advierten sus chicos, de no tocar animales de la calle que pueden estar enfermos. Pero el caso es que Andaluz, todavía estaba vivo y se paseaba muy orondo por el barrio, mirando desafiante a cuanto perro le ladrara. Que no eran pocos. Trataba con desprecio a los gatos caseros, esos que reciben mimos y siempre tienen su comidita servida en platos que llevan su nombre y se la pasan echados cerca del calor de las estufas. Pero aunque no estaba insatisfecho con su vida y amaba la libertad, en el fondo de su corazón deseaba ser amigo de un niño y jugar con él. Especialmente de Paquito, un chico tímido, muy callado, que vivía en una pequeña casita con su papá y su mamá. Pero con Paquito ocurría lo mismo que con casi todo el mundo. Cuando el chico lo veía, cruzaba de vereda, o hacía cualquier maniobra para evitar al gato. Y Andaluz sabía muy bien porqué. A Paquito le habían enseñado que los gatos negros traen mala suerte y que no hay que cruzarse con ellos. A menos que no se pueda hacer otra cosa.Lo que hicieran los demás a Andaluz no le importaba. Pero que Paquito, justamente él, lo eludiera, le dolía muchísimo en su corazón de gato callejero. Porque Andaluz estaba seguro que de ninguna manera le traería mala suerte a Paquito. Solo quería ser su amigo y jugar con él. Un domingo a la tarde, los chicos del barrio pateaban la pelota en la vereda y Paquito, tímido como era, solitario, miraba con cara triste sentado en el escalón de entrada de su casa.Andaluz, desde la terraza de un vecino, los miraba. Especialmente a Paquito. Ese chico necesita un amigo se decía, y bien podría ser yo.Pensaba en eso, cuando la pelota se fue al medio de la calle. Paquito, que aunque era muy tímido quería jugar, se levantó y corrió a buscarla. Pensaba que si hacía eso los chicos lo invitarían a jugar. Lo que no vio, fue la camioneta que avanzaba a gran velocidad por esa misma calle. Justo en dirección a él. Andaluz, desde la altura, lo veía todo. De un salto, pasó a un árbol y de allí a la calle y maullando muy fuerte se arrojó sobre Paquito, que sin saber lo que ocurría, muy asustado, cayó rodando a la vereda de enfrente. Pero Andaluz quedó en medio de la calle y la camioneta lo pisó, quitándole su última vida. Como a veces sucede entre seres humanos, Paquito nunca supo que Andaluz quería ser su amigo. Pero ese día aprendió que los gatos negros no traen mala suerte y jamás volvió a cruzar de vereda al ver uno de ellos.
(*)Fuente: Cuentos intantiles, desconozco el autor

viernes, 10 de octubre de 2008

EL GATO REY


Los gatos son animales un tanto misteriosos: van y vienen a su gusto, y ni siquiera su dueño puede saber con seguridad donde han estado, ni a donde piensan ir, ni mucho menos qué ideas pasan por su pequeña cabecita. No en vano la tradición los asocia a las brujas y a los magos o los presenta incluso como personificación del demonio, haciendo así que el propietario dependa de su mascota y no al revés.
Una inquietante sospecha acerca de nuestros amigos felinos a la cual dan forma varias leyendas y narraciones populares es la de que llevan una vida secreta, que entre los gatos existe una estructura social compleja y análoga a la nuestra, acerca de la cual no sabemos nada porque ellos la mantienen oculta.
Y existe un Rey de los Gatos, dicen varias leyendas de Irlanda, Inglaterra y Escocia, que se pasea entre nosotros de incógnito.
La siguiente historia fue recogida por Charlotte S. Burke en tierras escocesas en 1884. Existe también una versión inglesa, recopilada por Joseph Jacobs en More English Fairy Tales, mucho más difundida y popular, pero que a mí me gusta menos ya que se aleja de lo fantástico y lo legendario para acercarse al cuento maravilloso. Por tanto, aquí he seguido la otra versión. Y cuenta lo siguiente:
Dos jóvenes de Edimburgo habían alquilado una pequeña casa en un lugar remoto al norte de Escocia. Su intención consistía en pasar allí el otoño, aprovechando para practicar el noble deporte de la caza en los bosques adyacentes. Junto a ellos vivía una anciana a la que habían contratado para que les hiciese la comida, así como el gato de esta y varios perros.
Normalmente, ambos jóvenes salían a cazar juntos, pero una tarde uno de ellos prefirió quedarse en casa. Así que el otro cogió su escopeta y partió sólo en dirección al bosque, prometiendo primero, eso sí, que regresaría antes de la puesta del Sol.
Sin embargo, pasaron las horas y no aparecía. Su amigo esperaba cada vez más preocupado. Ya se había hecho de noche y quedaba muy atrás la hora habitual a la que cenaban, cuando, finalmente, el cazador regresó. Según le pareció al otro joven, traía el rostro muy pálido y aspecto de estar exhausto.
Hasta que no hubieron cenado, no accedió a contar a su amigo lo que le había sucedido. Estaban sentados frente al fuego, con los perros tumbados a sus pies y el gato negro de su cocinera adormecido entre ellos, cuando comenzó a hablar:
―Bien, quieres saber qué ha ocurrido para que haya llegado tan tarde, y te lo contaré, pero has de saber que se trata de algo tan extraño que ni yo mismo estoy seguro de que haya acontecido en realidad.
“Me encontraba en el camino del bosque, apenas a unos veinte minutos de aquí, cuando descendió una espesa niebla que me hizo perder completamente el sentido de la orientación. Intenté ubicarme y regresar en dirección a la casa, pero, al parecer, no hice más que adentrarme entre los árboles. Para mi desesperación, no tardó en hacerse de noche.”
“De repente me pareció ver una luz moverse entre la niebla y la creciente oscuridad. Decidí seguirla a ver si me conducía a algún lugar habitado. Ya había avanzado unos cien metros tras ella cuando se apagó. Como estaba justo al lado de un roble de aspecto robusto, me subía a él a ver si desde algo más arriba era capaz de volver divisar la misteriosa luz. Y vaya si lo hice.”
“Resulta que estaba justo al otro lado del árbol. Desde las ramas vi bajo mi posición ―y aún no entiendo muy bien como puede ser esto― lo que parecía una iglesia. Se oían cánticos, y alcancé a ver que se estaba celebrando un funeral, pues había un ataúd rodeado de antorchas. Pero quienes llevaban esas antorchas…, oh amigo mío, no me creerás cuando te diga quienes portaban aquellas antorchas.”
Y ahí detuvo el joven su narración, alegando que le tomaría por un loco si contaba el resto de la historia. Pero tanto le insistió su amigo para que concluyese el relato que al final acabó accediendo. La expectación flotaba en el ambiente, e incluso el gato de la cocinera parecía escucharles con extremada atención, casi como si pudiese entender lo que decían.
―De acuerdo, pues esto es lo que sucedía: las manos que sujetaban las antorchas y el ataúd eran pequeñas y peludas y tenían las uñas afiladas. ¡Sus propietarios eran gatos, te lo juro, gatos! ¡Y sobre la tapa del ataúd había grabadas una corona y un cetro!
Al decir esto originó un tremendo caos en la habitación: el gato negro de la cocinera comenzó a correr dando vueltas por las paredes a una velocidad inverosímil, y a los dos hombres les pareció oírle exclamar con una voz extraña pero perfectamente comprensible: “¡Por Júpiter, el viejo Pete ha muerto. ¡Ahora yo soy el Rey de los Gatos!”. Tras lo cual se dirigió hacia el fuego, lo esquivó con un hábil salto y desapareció chimenea arriba. Nunca más lo volvieron a ver…

jueves, 9 de octubre de 2008

EL RONRONEO DE HENRIKETO


Hola amigas/os a continuación os dejo un interesante link sobre el ronroneo del gato para la curación que estoy seguro que os va a encantar, Cabalayka está investigando mucho sobre este tema y como tenía dudas me lo preguntó a "Mi" (eso debió hacerlo desde un principio....¿quien sinó un gato puede resolver tal enigma?). Para despejar vuestras dudas razonables...os comento que el ronroneo gatuno me hace sentirme conectado con mi centro...con mi ser interno. Al ronronear entro en un trance hipnótico profundo, en una meditación gatuna especial.... ¿Cómo puedo explicar semejante cuestión a un humano...?. Ronroneo cuando me quiero relajar, meditar y desconectar de mis asuntillos gatunos mundanos. Ronroneo cuando estoy con la mejor de las compañias..... Ronroneo cuando me ponen un nuevo almohadón...Ronroneo cuando me miman y me quieren. Ronroneo...cuando me apetece y cuando lo considero oportuno. Y "yo tengo la certeza absoluta" que mis ronroneos relajan a Cabalayka y entonces todavia me mima más...jejejeje miauuu. Que tengas un bello día repleto de ronronitos rrrrrrrrrrrrrr.

NOTA: Observa mi fotografía...¿tengo aspecto de que me duela algo?, ¿de que me haya sentado mal la cena?. No señores....juzguen ustedes mismos. Ronroneo porque estoy viendo algo maravilloso que vosotros no podeis ver...pero...no puedo revelar todavía el secreto tan solo comentaros que nosotros los gatos ya alcanzamos la Iluninación.
*Publicado por Henriketo

miércoles, 8 de octubre de 2008

WAMBA HA SIDO MAMI

Queidos amigas/os:
Mi querida amiga Wamba, de Uruguay, ha sido madre de cuatro preciosos gatitos que nacieron sanos y salvos. En la casa todos (los humanos) andaban de un lugar al otro expectantes e inquietos ya que deseaban que todo saliera bien. El parto, como podeis observar en la fotografía, fué todo un éxito. Los cuatro gatitos están perfectos y bien alimentados por Wamba, la preciosa Gata que ya es mamá. Felicidades querida amiga!!!.
NOTA: Yo no soy el papi... chismosos y mal pensados!!! (aunque...bien pensado no es una idea a descartar en un futuro...miau jejeje miau.)
Publicado or Henriketo

El ÚLTIMO VIAJE DE KIZKUR


El procedimiento es sencillo. Quienes lo llevan a cabo lo han hecho cientos de veces. Ésta es simplemente una más. Hoy no hay comida, no tiene sentido. Hoy se llevan a Kizkur a lo que él cree un pequeño paseo, pero hay algo diferente que no consigue descifrar. Acaba en la sala veterinaria. Lo suben a la mesa metálica y, sin demasiados preámbulos, le inyectan. A los pocos minutos, un rápido sopor se adueña del animal. Se acabó. Enseguida le suministrarán una segunda dosis que le paraliza el corazón. Kizkur se ha convertido en un cuerpo inerte. Tenía apenas dos años y todo el vigor del mundo. Un mundo al que nunca debió venir. Jamás conoció una familia estable a la que dar y de la que recibir afecto. Su vida placentera apenas duró tres meses, lo justo para que a quienes propiciaron el apareamiento de sus padres se les pasara el entusiasmo inicial, y el pis en la alfombra que tanta gracia hacia al principio acabó por hartarles hasta el punto de medio regalar al juguetón cachorro al primero que se interesó por él. La mayoría de la gente sigue pensando que el acto del abandono de un animal de compañía se escenifica en la carretera, con un coche que repentinamente frena, abre la puerta y lanza al exterior al perro o gato de turno. Es posible que esta situación se produzca de manera ocasional, pero lo cierto es que una buena parte de los abandonos se producen hoy a las mismas puertas de los pulcramente llamados Centros de Protección Animal, que en la práctica se limitan a actuar como meros campos de concentración y exterminio. La Administración se ha encargado no tanto de liderar verdaderas campañas contra el abandono, sino de canalizar éste hacia las perreras (horrendo nombre que, sin embargo, hace justicia a lo que en realidad representan estos centros). Si los animales no vagan por la ciudad, no existen. Se facilita el abandono encubierto, y problema solucionado. Pero lo cierto es que una buena parte de los casos en los que alguien se acaba desentiendo del animal tiene su origen en la procreación fortuita o deliberada. En cualquiera de los casos, se trata de un comportamiento claramente irresponsable. Hasta un 95% de los casos de abandono se produce bajo estas circunstancias. Son los terribles datos que manejan las sociedades protectoras y otros organismos que dedican su trabajo a estudiar tan repugnante práctica. Lo más probable es que Kizkur fuera el fruto de una de estas situaciones. Que naciera de un capricho de sus dueños, a los que medio vecindario les pidió un cachorro cuando supieron que Linda estaba preñada. Los mismos vecinos y amigos que, una vez destetados los cachorros, no cumplieron su palabra y comenzaron a poner excusas. Empiezan los problemas. Los cachorros que quedan siguen creciendo y no encuentran un destino apropiado. La familia se ha encariñado demasiado con ellos como para tomar decisiones drásticas. Acaban regalándolos al amigo de un conocido que promete cuidarlos bien. Kizkur hará las labores de guardia en un terreno que tiene a las afueras de la ciudad. Un paraíso para un perro, según él. El animal, que sólo ha conocido un entorno de afecto y rico en estímulos, no acaba de entender por qué está todo el día atado a una cadena, ni las razones por las que le dejan solo a media tarde, en el más absoluto aislamiento durante toda la noche. No puede satisfacer sus necesidades emocionales más básicas, como el deseo de jugar o de formar parte de un grupo jerárquico. Todas estas carencias le convierten en un ser desequilibrado, con un desproporcionado ímpetu para las relaciones con los humanos. Tal vez un pequeño mordisco bienintencionado sea interpretado por el nuevo dueño como el síntoma inequívoco de que se trata de un animal agresivo. La misma persona que le ha condenado a un mundo de tres metros, a oler constantemente sus propias heces, a acabar con lesiones en el cuello provocadas por el roce de la cadena, a soportar el asfixiante calor del verano y las frías madrugadas del invierno, al más brutal e injusto de los aislamientos, es la misma persona que decide llevarlo a la perrera antes de que se convierta en un perro asesino de esos que matan niños y amputan ancianos cuando lo deciden los medios de comunicación. Con apenas un año, Kizkur está entre rejas, con escasas posibilidades de encontrar un hogar donde se le trate como a un ser sensible y necesitado de afecto. Unos meses más, y estará listo para el viaje a la fría mesa metálica del veterinario. Su último viaje. La que acabo de relatar bien pudiera ser una de tantas historias a las que condenamos a ciertos animales, aquellos con los que más afinidad empática hemos desarrollado. Cruel paradoja. Por aproximación estadística, en la ciudad donde se edita este diario se acaba con la vida de cuatro de estos animales cada día, sábados y domingos incluidos. Más de mil al año. Seis mil en todo Euskadi. O tal vez diez mil, porque muchos centros ni siquiera hacen públicas estas macabras cifras. Miles de seres en la plenitud de sus vidas, la mayoría jóvenes y sanos, pero sin nadie que quiera hacerse cargo de ellos. Mientras tanto, otros varios miles de ciudadanos orgullosos de su amor a los animales adquieren, a cambio de cifras astronómicas, animales a criaderos profesionales que asumen su actividad desde un prisma puramente comercial, donde el factor limitante siempre será el beneficio económico final, y no tanto el bienestar del material con el que trabajan. A pesar del sombrío panorama, la Administración apenas hace nada para paliar esta terrible situación. Alguna tímida campaña que en ningún caso aborda el origen del problema con coraje, no vaya a ser que los ciudadanos se molesten y el voto en las próximas elecciones corra peligro. Así las cosas, se hace difícil no identificar tales iniciativas como una burda propaganda, que trata sobre todo de acallar conciencias (vivimos en una sociedad que tiende a suponer que todo lo regulado deja de ser un problema) y de lavarse las manos. A todo esto hay que añadir el absoluto desinterés por las iniciativas emprendidas en otros países como Italia o Catalunya en el sentido de asumir el compromiso de no sacrificar animales abandonados. Esta realidad no parece suponer desafío moral alguno en nuestro entorno político. En el caso del país transalpino, fue el propio gobierno quien impulsó una ley en 1991 que prohibía la matanza sistemática de todos aquellos animales sin dueño que se desarrollan en el entorno humano, incluidas las palomas de las ciudades. Y el caso catalán sigue siendo noticia a nivel nacional, con la aprobación parlamentaria de una ley progresista donde las haya. Mientras todo esto sucede a unos pocos cientos de kilómetros, por estos lares continuamos adoptando una decepcionante relajación en materia de protección animal, lo que condena a Kizkur a tener que seguir haciendo su constante y último viaje.
(*)Fuente: Kepa Tamames /ATEA

martes, 7 de octubre de 2008

EL RONRONEO DEL GATO


¿Para qué utilizan los gatos el ronroneo y cómo producen ese sonido?.
Seguramente todos habremos tenido oportunidad de escuchar en alguna ocasión el ronroneo de un gato.Durante mucho tiempo se pensó que el gato poseía una doble glotis, con dos tipos de cuerdas vocales: las superiores o falsas y las inferiores o verdaderas. Se atribuían los maullidos a las vibraciones de las cuerdas inferiores, mientras que el ronroneo se atribuía a la vibración de las superiores. Sin embargo, parece ser que las supuestas cuerdas superiores no serían más que un replegamiento de la faringe y que por lo tanto no intervendrían en la emisión de la voz felina. La opinión actual es que gato ronronea cuando contrae rítmicamente los músculos de la laringe, utilizando también el diafragma. Pero, ¿por qué ronronean?.
Parece ser que se trata de un signo adquirido desde el nacimiento que el gatito utiliza para mostrar su dependencia hacia la madre que además es capaz de reconocerlos mediante este peculiar sonido.
Posteriormente, el ronroneo en gatos adultos sería una reminiscencia de la etapa infantil, mostrando en este caso la subordinación o dependencia respecto al amo que le alimenta. En general, según los etólogos (expertos en comportamiento animal), el ronroneo expresa en general satisfacción y placer, pudiendo ser provocado incluso por voces conocidas para el gato, sin necesidad de que se establezca un contacto directo. Sin embargo, puede denotar un estado de ansiedad, miedo e inferioridad, e incluso se da el hecho de que gatos enfermos ronronean sin parar. La explicación es que el animal se siente en inferioridad de condiciones y estaría tratando de tranquilizar a un posible enemigo.Otros etólogos atribuyen el ronroneo en gatos enfermos al alivio que les supondría ver a una persona conocida en su sufrimiento.
(*)Fuente:

lunes, 6 de octubre de 2008

EL CONTRATO FELINO


Registro de Contratos Gatunos Folio 7 Vidas
- Primer Testimonio
-Es válido para todo el planeta dónde existan y/o se alojen los GATOS.
Comparecen:
Por una parte la persona que se hará cargo en adelante como el "suministrador" y por la otra parte el "felino" como "favorecido".Y dicen: Que, han convenido celebrar el presente contrato de convivencia que quedará sujeto a las siguientes cláusulas y condiciones:
Primera:
El felino favorecido acepta el inmueble de propiedad de la persona suministradora para vivir. -Excepción de la primera: en el caso de que la persona suministradora no admita felinos, éstos están autorizados por ley universal a inducirla con su perseverante presencia, artimañas, tretas, maullidos dolientes, y cualquier demostración de afecto que fuera conveniente hasta imponer la voluntad del felino para lograr la condición de favorecido.
Segunda:
El felino favorecido pacta en éste contrato de convivencia el mandato: "yo vivo como quiero y ud como puede".
Tercera:
El plazo que residirá "felino favorecido" en la morada depende forzosamente del cumplimiento del contrato.
Cuarta:
Condiciones:
El felino favorecido dispondrá a dónde debe ubicarse la bandeja de piedras sanitarias
El felino favorecido dispondrá de tantos sillones, almohadones, y muebles de alta calidad como los necesite.
El felino favorecido si es macho podrá marcar con su orina todo lo que considere su territorio sin que esto afecte a la persona suministradora.
El felino favorecido seleccionará para su comida las marcas y gustos de los alimentos balanceados.
El felino favorecido será libre de brindarle afecto cuando él así lo necesite y no la persona suministradora.
El felino favorecido no admitirá ningún tipo de prevención o procedimiento médico veterinario de manera sumisa.Por ley universal el felino favorecido repelerá erizadamente a la persona suministradora y al copartícipe que quieran imponer de cualquier manera la prestación médica: atacará, soplará, morderá, arañará: será justicia en defensa de la propia independencia.
-El felino favorecido no se responsabilizará por los daños físicos que él produzca y/o que afecten los muebles: ya que los mismos son por necesidad o justicia.
-La persona suministradora se obliga a permitir al felino favorecido la entrada y salida del inmueble cuando éste lo juzgue necesario.
-El felino favorecido acepta de conformidad a los ocupantes que viven con la persona suministradora.
Quinta:
Queda expresamente prohibido que la persona suministradora permita en su morada la entrada y/o permanencia de ocupantes e intrusos de otras especies ,que puedan resultar peligrosos y/o que no le agraden al felino favorecido. en tal caso éste se reserva el derecho de huir ante cualquier presencia indeseable.
Sexta:
El felino favorecido expresará libre y públicamente con maullidos sus deseos sexuales siendo éstos aceptados como reglas de la naturaleza.
Séptima:
Ante cualquier ofensa , reprimenda, provocación de la persona suministradora, el felino favorecido se reserva el derecho de ignorarla y privarla de su afecto por tiempo indeterminado e incluso de huir en caso de que dicha acción fuera imperdonable.
Las partes ratifican el contenido del contrato de convivencia expidiéndose con las cuatro patas de actuación gatarial numerados g7 que sello y firmo.
(*)Fuente: El contrato Felino (Anónimo)

domingo, 5 de octubre de 2008

CUANDO LOS GATOS SE VAN AL CIELO


*Cuando los gatos se van al Cielo:
...no necesitan alas porque Dios sabe que ellos prefieren correr...*

El les da campos, campos, campos y campos. Cuando recién llegan al cielo sólo corren. Es la Libertad.El paraíso de los gatos tiene lagos grandes, de aguas claras, llenos de gansos que cantan, que baten sus alas y juegan. A los gatos les encanta; corren al lado del agua .... y Dios los mira desde atrás de un árbol y sonríe.Allí hay niños, por supuesto, niños ángeles. Dios sabe que los gatos aman a los niños más que a nada en el mundo, por lo tantoEl llena el Paraíso de los Gatos con muchos niños. Hay niños en bicicletas y niños en patines. Hay niños arrojando una pelota roja y niños elevando barriletes a través de las nubes. Los gatos están allí y los niños los aman.Ah! y las galletas de gatos .... Galletas y más galletas, tantas como podamos ver. Dios tiene sentido del humor y hace galletas con divertidas formas para Sus gatos. Hay galletas con formas de pescaditos, de ardillas, de conos de helado, de sándwich de salmón. El da vuelta hacia afuera las nubes para hacer camas blanditas para los gatos y cuando están cansados de correr y maullar y de comer galletas de sándwich de salmón, encuentran una cama de nubes para dormir, entonces se acurrucan y duermen y hacen ron ron. Los Gatos en el Paraíso casi siempre han pertenecido a alguien en la Tierra y, por supuesto, ellos lo recuerdan. El Paraíso está lleno de recuerdos. Por eso a alguna vez un ángel llevará un gato de vuelta a la Tierra en una corta visita, y silenciosamente, invisiblemente, el olfateará su antiguo patio, investigará al perro del vecino, seguirá al niño hasta la escuela, se sentará en el frente de su casa y esperará al cartero. Cuando esté satisfecho de que todo está bien, ellos regresarán al Paraíso, cerca de Dios que es Quien los hizo.



Agradecemos la colaboración para la publicación de esta nota a: Lic. Silvia C. Feldmann - Azur Aqua Cattery - Birmans & Persians - www.veterinaria.org/criaderos/azur-aqua/ - FEFEAR - Magicos Cat Club - WCF - http://www.veterinaria.org/asociaciones/magicos/Buenos Aires - Argentina - + 54 - 11 - 4582 - 6906 - 4585 - 5345 (fax)

sábado, 4 de octubre de 2008

LA CURIOSIDAD DE UN GATO


El gato es un animal muy curioso, su instinto de cazador hace que cualquier objeto insignificante puede atrapar su atención y a veces ponerlo en cierto peligro. Lo que más llama su atención es todo lo que tenga la forma de un hilo del que ellos puedan tirar, allí el peligro consiste en que pueden coger cables y quedar electrocutados. Es aconsejable que todos los cables se escondan o se tapen para que ellos no los vean, sobre todo cuando son pequeños. También les atrae mucho la atención las bolsas de plástico y suelen esconderse dentro, con el peligro que esto ocasiona. Hay que tener en cuenta que para ellos no existe la imposibilidad de subir a algún sitio, siempre se las ingenian para trepar donde sea, eso indica que hay que tener especial cuidado en las cocinas, sobre todo de pequeños.También es muy posible que al tener lavadoras con entrada adelante en alguna oportunidad estén adentro, o también dentro de algún bolso mal cerrado. Todo esto trae aparejado numerosos peligros a los cuales están totalmente expuestos.

viernes, 3 de octubre de 2008

LOS OJOS DE UN GATO


Los ojos del gato, profundos y luminosos, tienen un poder misterioso. La palabra egipcia utilizada para nombrar al gato era mau, que significa ver. Hasta hace poco tiempo, se pensaba que los gatos no distinguían los colores, sin embargo, recientemente se ha comprobado mediante experimentos, que si pueden percibirlos, puesto que su retina contiene conos y bastones, como ya ha sido demostrado. Pero lo más importante, es que los ojos del gato están sumamente preparados en otros aspectos. La sensibilidad a la luz de los ojos de los gatos, sobretodo en lo que se refiere a las longitudes de onda corta, es seis veces superior a la del hombre, y por eso se dice que el gato puede ver en la ascuridad. Aún cuando no puede ver en la oscuridad absoluta, posee detrás de su retina un tejido reflectante llamado tapetum lucidumque le permite distinguir lo que lo rodea, cuando la luz es tan reducida que impide la visión para el hombre y a otros animales menos dotados en este aspecto que los felinos .Además gracias a su finísimo oído y la sensibilidad táctil de sus vibrisas, puede moverse con total seguridad, incluso en la oscuridad absoluta. El tapetum lucidum, que logra aumentar entre 30 y 50 veces cualquier rastro de luz, por pequeño que sea, es el que hace brillar en la oscuridad los ojos de los gatos, cuando los alcanza un rayo luminoso. La potencia visual del gato se ve favorecida también, por la gran adaptabilidad de sus pupilas, que son circulares cuando se abren al máximo en la penumbra para recoger la mayor cantidad posible de luz, y se reducen a dos finos hilos verticales a plena luz, cuando se contraen las pupilas. La luz demasiado fuerte, incluso para las pupilas contraídas,puede ser disminuida al cerrar un poco los ojos. Los gatos también poseen visión binocular, es decir que parte del campo de visión de un ojo, es cubierto por el otro también, habilidad que es necesaria para la visión en tres dimensiones, que requiere todo animal cazador, lo cual le permite juzgar la distancia, profundidad y tamaño de su presa. La visión binocular puede variar según la raza, lo que determina la mejor disposición a la cacería de una raza más que de otra, por ejemplo, los siameses, cuya visión binocular no es tan pronunciada, no son tan buenos cazadores.. A pesar de todas estas habilidades oculares, el gato nace sin poderlas utilizar, ya que sólo abre sus ojos a partir de 7 días de nacido, después de lo cual es cuando comienzan a aprender a interpretar todos los estímulos que entran por los ojos, y no llegan a dominarlos hasta transcurridas unas doce semanas, que es cuando sus ojos adquieren su color definitivo, que puede tener una amplia gama que va del amarillo y anaranjado hasta verdes o azules intensos.

jueves, 2 de octubre de 2008

LOS GATOS SON ESPECIALES


El gato tiene una gran fama en cuanto a sus poderes especiales. Hay quienes dicen que los gatos son médium, que son capaces de establecer un vínculo telepático entre ellos y sus dueños.
Los estudios sobre este tema se basan en la cantidad de gatos perdidos que vuelven a sus hogares aunque estos estén muy lejos. También se los asocia con los espíritus, afirman que los gatos detectan la presencia de algún espíritu en el lugar.
Otra de las capacidades de la que gozan, es la de la predicción del tiempo, según la creencia popular, si un gato efectúa su aseo pasando una pata sobre una de las orejas, es señal de que una fuerte lluvia o tormenta va a venir, y cuando rasca el suelo predice la dirección desde donde va a venir el viento.
Creencias o no, estos animalitos son los más difíciles de conocer y los más misteriosos. Nos intrigan y nos superan en cuanto a sus acciones, con todos los adelantos de la ciencia en general en todos los aspectos, las investigaciones sobre los gatos llevan años y todavía hay cosas por descubrir. Desde la época de los egipcios y más lejos aún, podemos ver a los gatos en muchos de los grabados de esos tiempos y siempre en actitud de realeza y misterio.

miércoles, 1 de octubre de 2008

EL VALOR DE UNA GATA


Una gatita en los Estados Unidos sobrevivió a un fuerte incendio que abarcó 3 manzanas durante la madrugada del 1 de abril de 1983. A pesar de sus fuertes quemaduras, la gatita continuaba regresando al edificio en llamas para salvar a sus crías, 4 gatitos de 3 semanas de edad. Afortunadamente, toda la familia fue adoptada al día siguiente cuando la noticia fue dada por la televisora local.La valiente madre tuvo que ser sometida a 3 cirugías plásticas debido a las lesiones que le había causado el fuego. A pesar de todo, ella siguió al lado de sus hijos todo el tiempo.Se ganó el respeto del cuerpo de bomberos local y aún hoy se conserva en la estación el recorte del periódico donde aparece entrando al edificio para rescatar a uno de sus gatitos.

*Que sirva de ejemplo el valor y coraje de una madre que sabe que sus hijos se encuentran en peligro de morir!!

EL GATO NEGRO

No espero ni pido que alguien crea en el extraño aunque simple relato que me dispongo a escribir. Loco estaría si lo esperara, cuando mis sentidos rechazan su propia evidencia. Pero no estoy loco y sé muy bien que esto no es un sueño. Mañana voy a morir y quisiera aliviar hoy mi alma. Mi propósito inmediato consiste en poner de manifiesto, simple, sucintamente y sin comentarios, una serie de episodios domésticos. Las consecuencias de esos episodios me han aterrorizado, me han torturado y, por fin, me han destruido. Pero no intentaré explicarlos. Si para mí han sido horribles, para otros resultarán menos espantosos que barrocos. Más adelante, tal vez, aparecerá alguien cuya inteligencia reduzca mis fantasmas a lugares comunes; una inteligencia más serena, más lógica y mucho menos excitable que la mía, capaz de ver en las circunstancias que temerosamente describiré, una vulgar sucesión de causas y efectos naturales.
Desde la infancia me destaqué por la docilidad y bondad de mi carácter. La ternura que abrigaba mi corazón era tan grande que llegaba a convertirme en objeto de burla para mis compañeros. Me gustaban especialmente los animales, y mis padres me permitían tener una gran variedad. Pasaba a su lado la mayor parte del tiempo, y jamás me sentía más feliz que cuando les daba de comer y los acariciaba. Este rasgo de mi carácter creció conmigo y, cuando llegué a la virilidad, se convirtió en una de mis principales fuentes de placer. Aquellos que alguna vez han experimentado cariño hacia un perro fiel y sagaz no necesitan que me moleste en explicarles la naturaleza o la intensidad de la retribución que recibía. Hay algo en el generoso y abnegado amor de un animal que llega directamente al corazón de aquel que con frecuencia ha probado la falsa amistad y la frágil fidelidad del hombre.
Me casé joven y tuve la alegría de que mi esposa compartiera mis preferencias. Al observar mi gusto por los animales domésticos, no perdía oportunidad de procurarme los más agradables de entre ellos. Teníamos pájaros, peces de colores, un hermoso perro, conejos, un monito y un gato.
Este último era un animal de notable tamaño y hermosura, completamente negro y de una sagacidad asombrosa. Al referirse a su inteligencia, mi mujer, que en el fondo era no poco supersticiosa, aludía con frecuencia a la antigua creencia popular de que todos los gatos negros son brujas metamorfoseadas. No quiero decir que lo creyera seriamente, y sólo menciono la cosa porque acabo de recordarla.
Plutón -tal era el nombre del gato- se había convertido en mi favorito y mi camarada. Sólo yo le daba de comer y él me seguía por todas partes en casa. Me costaba mucho impedir que anduviera tras de mí en la calle.
Nuestra amistad duró así varios años, en el curso de los cuales (enrojezco al confesarlo) mi temperamento y mi carácter se alteraron radicalmente por culpa del demonio. Intemperancia. Día a día me fui volviendo más melancólico, irritable e indiferente hacia los sentimientos ajenos. Llegué, incluso, a hablar descomedidamente a mi mujer y terminé por infligirle violencias personales. Mis favoritos, claro está, sintieron igualmente el cambio de mi carácter. No sólo los descuidaba, sino que llegué a hacerles daño. Hacia Plutón, sin embargo, conservé suficiente consideración como para abstenerme de maltratarlo, cosa que hacía con los conejos, el mono y hasta el perro cuando, por casualidad o movidos por el afecto, se cruzaban en mi camino. Mi enfermedad, empero, se agravaba -pues, ¿qué enfermedad es comparable al alcohol?-, y finalmente el mismo Plutón, que ya estaba viejo y, por tanto, algo enojadizo, empezó a sufrir las consecuencias de mi mal humor.
Una noche en que volvía a casa completamente embriagado, después de una de mis correrías por la ciudad, me pareció que el gato evitaba mi presencia. Lo alcé en brazos, pero, asustado por mi violencia, me mordió ligeramente en la mano. Al punto se apoderó de mí una furia demoníaca y ya no supe lo que hacía. Fue como si la raíz de mi alma se separara de golpe de mi cuerpo; una maldad más que diabólica, alimentada por la ginebra, estremeció cada fibra de mi ser. Sacando del bolsillo del chaleco un cortaplumas, lo abrí mientras sujetaba al pobre animal por el pescuezo y, deliberadamente, le hice saltar un ojo. Enrojezco, me abraso, tiemblo mientras escribo tan condenable atrocidad.
Cuando la razón retornó con la mañana, cuando hube disipado en el sueño los vapores de la orgía nocturna, sentí que el horror se mezclaba con el remordimiento ante el crimen cometido; pero mi sentimiento era débil y ambiguo, no alcanzaba a interesar al alma. Una vez más me hundí en los excesos y muy pronto ahogué en vino los recuerdos de lo sucedido.
El gato, entretanto, mejoraba poco a poco. Cierto que la órbita donde faltaba el ojo presentaba un horrible aspecto, pero el animal no parecía sufrir ya. Se paseaba, como de costumbre, por la casa, aunque, como es de imaginar, huía aterrorizado al verme. Me quedaba aún bastante de mi antigua manera de ser para sentirme agraviado por la evidente antipatía de un animal que alguna vez me había querido tanto. Pero ese sentimiento no tardó en ceder paso a la irritación. Y entonces, para mi caída final e irrevocable, se presentó el espíritu de la perversidad. La filosofía no tiene en cuenta a este espíritu; y, sin embargo, tan seguro estoy de que mi alma existe como de que la perversidad es uno de los impulsos primordiales del corazón humano, una de las facultades primarias indivisibles, uno de esos sentimientos que dirigen el carácter del hombre. ¿Quién no se ha sorprendido a sí mismo cien veces en momentos en que cometía una acción tonta o malvada por la simple razón de que no debía cometerla? ¿No hay en nosotros una tendencia permanente, que enfrenta descaradamente al buen sentido, una tendencia a transgredir lo que constituye la Ley por el solo hecho de serlo? Este espíritu de perversidad se presentó, como he dicho, en mi caída final. Y el insondable anhelo que tenía mi alma de vejarse a sí misma, de violentar su propia naturaleza, de hacer mal por el mal mismo, me incitó a continuar y, finalmente, a consumar el suplicio que había infligido a la inocente bestia. Una mañana, obrando a sangre fría, le pasé un lazo por el pescuezo y lo ahorqué en la rama de un árbol; lo ahorqué mientras las lágrimas manaban de mis ojos y el más amargo remordimiento me apretaba el corazón; lo ahorqué porque recordaba que me había querido y porque estaba seguro de que no me había dado motivo para matarlo; lo ahorqué porque sabía que, al hacerlo, cometía un pecado, un pecado mortal que comprometería mi alma hasta llevarla -si ello fuera posible- más allá del alcance de la infinita misericordia del Dios más misericordioso y más terrible.
La noche de aquel mismo día en que cometí tan cruel acción me despertaron gritos de: "¡Incendio!" Las cortinas de mi cama eran una llama viva y toda la casa estaba ardiendo. Con gran dificultad pudimos escapar de la conflagración mi mujer, un sirviente y yo. Todo quedó destruido. Mis bienes terrenales se perdieron y desde ese momento tuve que resignarme a la desesperanza.
No incurriré en la debilidad de establecer una relación de causa y efecto entre el desastre y mi criminal acción. Pero estoy detallando una cadena de hechos y no quiero dejar ningún eslabón incompleto. Al día siguiente del incendio acudí a visitar las ruinas. Salvo una, las paredes se habían desplomado. La que quedaba en pie era un tabique divisorio de poco espesor, situado en el centro de la casa, y contra el cual se apoyaba antes la cabecera de mi lecho. El enlucido había quedado a salvo de la acción del fuego, cosa que atribuí a su reciente aplicación. Una densa muchedumbre habíase reunido frente a la pared y varias personas parecían examinar parte de la misma con gran atención y detalle. Las palabras "¡extraño!, ¡curioso!" y otras similares excitaron mi curiosidad. Al aproximarme vi que en la blanca superficie, grabada como un bajorrelieve, aparecía la imagen de un gigantesco gato. El contorno tenía una nitidez verdaderamente maravillosa. Había una soga alrededor del pescuezo del animal.
Al descubrir esta aparición -ya que no podía considerarla otra cosa- me sentí dominado por el asombro y el terror. Pero la reflexión vino luego en mi ayuda. Recordé que había ahorcado al gato en un jardín contiguo a la casa. Al producirse la alarma del incendio, la multitud había invadido inmediatamente el jardín: alguien debió de cortar la soga y tirar al gato en mi habitación por la ventana abierta. Sin duda, habían tratado de despertarme en esa forma. Probablemente la caída de las paredes comprimió a la víctima de mi crueldad contra el enlucido recién aplicado, cuya cal, junto con la acción de las llamas y el amoniaco del cadáver, produjo la imagen que acababa de ver.
Si bien en esta forma quedó satisfecha mi razón, ya que no mi conciencia, sobre el extraño episodio, lo ocurrido impresionó profundamente mi imaginación. Durante muchos meses no pude librarme del fantasma del gato, y en todo ese tiempo dominó mi espíritu un sentimiento informe que se parecía, sin serlo, al remordimiento. Llegué al punto de lamentar la pérdida del animal y buscar, en los viles antros que habitualmente frecuentaba, algún otro de la misma especie y apariencia que pudiera ocupar su lugar.
Una noche en que, borracho a medias, me hallaba en una taberna más que infame, reclamó mi atención algo negro posado sobre uno de los enormes toneles de ginebra que constituían el principal moblaje del lugar. Durante algunos minutos había estado mirando dicho tonel y me sorprendió no haber advertido antes la presencia de la mancha negra en lo alto. Me aproximé y la toqué con la mano. Era un gato negro muy grande, tan grande como Plutón y absolutamente igual a éste, salvo un detalle. Plutón no tenía el menor pelo blanco en el cuerpo, mientras este gato mostraba una vasta aunque indefinida mancha blanca que le cubría casi todo el pecho.
Al sentirse acariciado se enderezó prontamente, ronroneando con fuerza, se frotó contra mi mano y pareció encantado de mis atenciones. Acababa, pues, de encontrar el animal que precisamente andaba buscando. De inmediato, propuse su compra al tabernero, pero me contestó que el animal no era suyo y que jamás lo había visto antes ni sabía nada de él.
Continué acariciando al gato y, cuando me disponía a volver a casa, el animal pareció dispuesto a acompañarme. Le permití que lo hiciera, deteniéndome una y otra vez para inclinarme y acariciarlo. Cuando estuvo en casa, se acostumbró a ella de inmediato y se convirtió en el gran favorito de mi mujer.
Por mi parte, pronto sentí nacer en mí una antipatía hacia aquel animal. Era exactamente lo contrario de lo que había anticipado, pero -sin que pueda decir cómo ni por qué- su marcado cariño por mí me disgustaba y me fatigaba. Gradualmente, el sentimiento de disgusto y fatiga creció hasta alcanzar la amargura del odio. Evitaba encontrarme con el animal; un resto de vergüenza y el recuerdo de mi crueldad de antaño me vedaban maltratarlo. Durante algunas semanas me abstuve de pegarle o de hacerlo víctima de cualquier violencia; pero gradualmente -muy gradualmente- llegué a mirarlo con inexpresable odio y a huir en silencio de su detestable presencia, como si fuera una emanación de la peste.
Lo que, sin duda, contribuyó a aumentar mi odio fue descubrir, a la mañana siguiente de haberlo traído a casa, que aquel gato, igual que Plutón, era tuerto. Esta circunstancia fue precisamente la que lo hizo más grato a mi mujer, quien, como ya dije, poseía en alto grado esos sentimientos humanitarios que alguna vez habían sido mi rasgo distintivo y la fuente de mis placeres más simples y más puros.
El cariño del gato por mí parecía aumentar en el mismo grado que mi aversión. Seguía mis pasos con una pertinencia que me costaría hacer entender al lector. Dondequiera que me sentara venía a ovillarse bajo mi silla o saltaba a mis rodillas, prodigándome sus odiosas caricias. Si echaba a caminar, se metía entre mis pies, amenazando con hacerme caer, o bien clavaba sus largas y afiladas uñas en mis ropas, para poder trepar hasta mi pecho. En esos momentos, aunque ansiaba aniquilarlo de un solo golpe, me sentía paralizado por el recuerdo de mi primer crimen, pero sobre todo -quiero confesarlo ahora mismo- por un espantoso temor al animal.
Aquel temor no era precisamente miedo de un mal físico y, sin embargo, me sería imposible definirlo de otra manera. Me siento casi avergonzado de reconocer, sí, aún en esta celda de criminales me siento casi avergonzado de reconocer que el terror, el espanto que aquel animal me inspiraba, era intensificado por una de las más insensatas quimeras que sería dado concebir. Más de una vez mi mujer me había llamado la atención sobre la forma de la mancha blanca de la cual ya he hablado, y que constituía la única diferencia entre el extraño animal y el que yo había matado. El lector recordará que esta mancha, aunque grande, me había parecido al principio de forma indefinida; pero gradualmente, de manera tan imperceptible que mi razón luchó durante largo tiempo por rechazarla como fantástica, la mancha fue asumiendo un contorno de rigurosa precisión. Representaba ahora algo que me estremezco al nombrar, y por ello odiaba, temía y hubiera querido librarme del monstruo si hubiese sido capaz de atreverme; representaba, digo, la imagen de una cosa atroz, siniestra..., ¡la imagen del patíbulo! ¡Oh lúgubre y terrible máquina del horror y del crimen, de la agonía y de la muerte!
Me sentí entonces más miserable que todas las miserias humanas. ¡Pensar que una bestia, cuyo semejante había yo destruido desdeñosamente, una bestia era capaz de producir tan insoportable angustia en un hombre creado a imagen y semejanza de Dios! ¡Ay, ni de día ni de noche pude ya gozar de la bendición del reposo! De día, aquella criatura no me dejaba un instante solo; de noche, despertaba hora a hora de los más horrorosos sueños, para sentir el ardiente aliento de la cosa en mi rostro y su terrible peso -pesadilla encarnada de la que no me era posible desprenderme- apoyado eternamente sobre mi corazón.
Bajo el agobio de tormentos semejantes, sucumbió en mí lo poco que me quedaba de bueno. Sólo los malos pensamientos disfrutaban ya de mi intimidad; los más tenebrosos, los más perversos pensamientos. La melancolía habitual de mi humor creció hasta convertirse en aborrecimiento de todo lo que me rodeaba y de la entera humanidad; y mi pobre mujer, que de nada se quejaba, llegó a ser la habitual y paciente víctima de los repentinos y frecuentes arrebatos de ciega cólera a que me abandonaba.
Cierto día, para cumplir una tarea doméstica, me acompañó al sótano de la vieja casa donde nuestra pobreza nos obligaba a vivir. El gato me siguió mientras bajaba la empinada escalera y estuvo a punto de tirarme cabeza abajo, lo cual me exasperó hasta la locura. Alzando un hacha y olvidando en mi rabia los pueriles temores que hasta entonces habían detenido mi mano, descargué un golpe que hubiera matado instantáneamente al animal de haberlo alcanzado. Pero la mano de mi mujer detuvo su trayectoria. Entonces, llevado por su intervención a una rabia más que demoníaca, me zafé de su abrazo y le hundí el hacha en la cabeza. Sin un solo quejido, cayó muerta a mis pies.
Cumplido este espantoso asesinato, me entregué al punto y con toda sangre fría a la tarea de ocultar el cadáver. Sabía que era imposible sacarlo de casa, tanto de día como de noche, sin correr el riesgo de que algún vecino me observara. Diversos proyectos cruzaron mi mente. Por un momento pensé en descuartizar el cuerpo y quemar los pedazos. Luego se me ocurrió cavar una tumba en el piso del sótano. Pensé también si no convenía arrojar el cuerpo al pozo del patio o meterlo en un cajón, como si se tratara de una mercadería común, y llamar a un mozo de cordel para que lo retirara de casa. Pero, al fin, di con lo que me pareció el mejor expediente y decidí emparedar el cadáver en el sótano, tal como se dice que los monjes de la Edad Media emparedaban a sus víctimas.
El sótano se adaptaba bien a este propósito. Sus muros eran de material poco resistente y estaban recién revocados con un mortero ordinario, que la humedad de la atmósfera no había dejado endurecer. Además, en una de las paredes se veía la saliencia de una falsa chimenea, la cual había sido rellenada y tratada de manera semejante al resto del sótano. Sin lugar a dudas, sería muy fácil sacar los ladrillos en esa parte, introducir el cadáver y tapar el agujero como antes, de manera que ninguna mirada pudiese descubrir algo sospechoso.
No me equivocaba en mis cálculos. Fácilmente saqué los ladrillos con ayuda de una palanca y, luego de colocar cuidadosamente el cuerpo contra la pared interna, lo mantuve en esa posición mientras aplicaba de nuevo la mampostería en su forma original. Después de procurarme argamasa, arena y cerda, preparé un enlucido que no se distinguía del anterior y revoqué cuidadosamente el nuevo enladrillado. Concluida la tarea, me sentí seguro de que todo estaba bien. La pared no mostraba la menor señal de haber sido tocada. Había barrido hasta el menor fragmento de material suelto. Miré en torno, triunfante, y me dije: "Aquí, por lo menos, no he trabajado en vano".
Mi paso siguiente consistió en buscar a la bestia causante de tanta desgracia, pues al final me había decidido a matarla. Si en aquel momento el gato hubiera surgido ante mí, su destino habría quedado sellado, pero, por lo visto, el astuto animal, alarmado por la violencia de mi primer acceso de cólera, se cuidaba de aparecer mientras no cambiara mi humor. Imposible describir o imaginar el profundo, el maravilloso alivio que la ausencia de la detestada criatura trajo a mi pecho. No se presentó aquella noche, y así, por primera vez desde su llegada a la casa, pude dormir profunda y tranquilamente; sí, pude dormir, aun con el peso del crimen sobre mi alma.
Pasaron el segundo y el tercer día y mi atormentador no volvía. Una vez más respiré como un hombre libre. ¡Aterrado, el monstruo había huido de casa para siempre! ¡Ya no volvería a contemplarlo! Gozaba de una suprema felicidad, y la culpa de mi negra acción me preocupaba muy poco. Se practicaron algunas averiguaciones, a las que no me costó mucho responder. Incluso hubo una perquisición en la casa; pero, naturalmente, no se descubrió nada. Mi tranquilidad futura me parecía asegurada.
Al cuarto día del asesinato, un grupo de policías se presentó inesperadamente y procedió a una nueva y rigurosa inspección. Convencido de que mi escondrijo era impenetrable, no sentí la más leve inquietud. Los oficiales me pidieron que los acompañara en su examen. No dejaron hueco ni rincón sin revisar. Al final, por tercera o cuarta vez, bajaron al sótano. Los seguí sin que me temblara un solo músculo. Mi corazón latía tranquilamente, como el de aquel que duerme en la inocencia. Me paseé de un lado al otro del sótano. Había cruzado los brazos sobre el pecho y andaba tranquilamente de aquí para allá. Los policías estaban completamente satisfechos y se disponían a marcharse. La alegría de mi corazón era demasiado grande para reprimirla. Ardía en deseos de decirles, por lo menos, una palabra como prueba de triunfo y confirmar doblemente mi inocencia.
-Caballeros -dije, por fin, cuando el grupo subía la escalera-, me alegro mucho de haber disipado sus sospechas. Les deseo felicidad y un poco más de cortesía. Dicho sea de paso, caballeros, esta casa está muy bien construida... (En mi frenético deseo de decir alguna cosa con naturalidad, casi no me daba cuenta de mis palabras). Repito que es una casa de excelente construcción. Estas paredes... ¿ya se marchan ustedes, caballeros?... tienen una gran solidez.
Y entonces, arrastrado por mis propias bravatas, golpeé fuertemente con el bastón que llevaba en la mano sobre la pared del enladrillado tras de la cual se hallaba el cadáver de la esposa de mi corazón.
¡Que Dios me proteja y me libre de las garras del archidemonio! Apenas había cesado el eco de mis golpes cuando una voz respondió desde dentro de la tumba. Un quejido, sordo y entrecortado al comienzo, semejante al sollozar de un niño, que luego creció rápidamente hasta convertirse en un largo, agudo y continuo alarido, anormal, como inhumano, un aullido, un clamor de lamentación, mitad de horror, mitad de triunfo, como sólo puede haber brotado en el infierno de la garganta de los condenados en su agonía y de los demonios exultantes en la condenación.
Hablar de lo que pensé en ese momento sería locura. Presa de vértigo, fui tambaleándome hasta la pared opuesta. Por un instante el grupo de hombres en la escalera quedó paralizado por el terror. Luego, una docena de robustos brazos atacaron la pared, que cayó de una pieza. El cadáver, ya muy corrompido y manchado de sangre coagulada, apareció de pie ante los ojos de los espectadores. Sobre su cabeza, con la roja boca abierta y el único ojo como de fuego, estaba agazapada la horrible bestia cuya astucia me había inducido al asesinato y cuya voz delatadora me entregaba al verdugo. ¡Había emparedado al monstruo en la tumba!

(*)Fuente Edgar Allan Poe

RIBA

Hermoso... amigos mios. Quería compartirlo con todos vosotr@s. Feliz día...

HERÁCLITO EL OSCURO

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